martes, 3 de agosto de 2010

directamente al infierno

Capitulo 7

Al despertar, sentí el leve sonido de la lluvia, para mí es un sonido relajante y me hace sentir tranquila, en paz; me quede en mi cama solo escuchando ese hermoso sonido… hasta que recordé que tengo que ir al instituto, mire la hora y era tarde, no se si quiero ir… estaría bien quedándome en mi cama escuchando el relajante y pacifico sonido de la lluvia, pero no puedo ser tan cobarde… necesito afrontar lo que paso y superarlo.
Me vestí rápido y baje a buscar algo de comer, como siempre la mesa se encontraba vacía, mis padres se habían ido temprano como todos los días y solo estaba de ´pie al lado de la mesa mi nana, sirviendo mi desayuno.
-No te preocupes- dije tomando una tostada y el vaso de jugo –solo comeré esto.
-Pero mi niña, estas comiendo muy poco estos últimos días.
-Voy atrasada, prometo comer algo mas en el instituto, no te preocupes- le dije tranquilizándola, ella es tan linda y se preocupa tanto por mi….
Al terminar de comerme la tostada y el jugo le di un beso en la mejilla y corrí a fuera por mi coche.
La lluvia era intensa, lo que hizo que tuviera que bajar la velocidad y para cuando llegue al instituto el aparcamiento ya estaba vacio porque todos se habían ido a clases, aparque rápido mi auto y corrí bajo la lluvia en dirección al instituto, solo que antes de llegar Alexander estaba allí, parado bajo la lluvia mirándome, bloqueándome el paso.
Dios! Se veía magnifico bajo la lluvia, su pelo mojado caía por su cara, pero el estaba sereno con las manos en los bolsillos de su chaqueta, la cual se sentaba muy bien, sus ojos eran intensos y no dejaban de mirarme, su cara estaba perfectamente estructurada, como una escultura de un dios griego… el se acerco a mi lentamente sin dejar de mirarme, no se que hacer, lo mejor que podría hacer seria irme, salir corriendo antes de quedar hipnotizada por sus ojos, por su perfectos y moldeados labios… pero en realidad lo que quiero hacer es correr a su lado, abrazarlo y besarlo.
-Meredith tenemos que hablar- dijo acercándose mas, de verdad tenemos que hablar, tengo que explicarle el error que cometí ayer, pero no puedo ahora, no cuando me mira tan intensamente haciendo que mis piernas flaqueen, no cuando estoy apunto de cometer el mismo error que ayer.
-Si tenemos que hacerlo, pero después, voy atrasada- dije cortante y decidida, comenzaba a tener frio y como no si estaba toda mojada; camine tratando de pasarlo para poder seguir con mi camino y llegar al instituto.
-Meredith, ven conmigo- me dijo bajando su tono de voz y algo paso en mi, no se que fue, pero me sentí compelida a obedecerle, algo mas alla de mi me obligaba a hacerlo, a hacer lo que el quisiera, y sin querer mis piernas comenzaron a moverse en la dirección que el había emprendido, no se que me pasa, es como si no pudiera controlar mi cuerpo; él caminó pasando el campus hacia una de las bodegas de almacenamiento mientras yo, o mejor dicho mi cuerpo lo seguía.
Es extraño, a pesar del hecho de que mi cuerpo no responde y debería estar muerta de miedo, no lo siento, pero no lo se siento que todo con Alexander es tan distinto, me siento protegida con el, querida, es una sensación tan extraña que no se como explicarla.
Cuando entramos estaba todo oscuro y no veía nada hasta que vi a Alexander prender fuego en una vieja estufa o algo así.
-¿Qué hacemos aquí?- le pregunte confusa y con mucho frio, mis dientes comenzaban a castañear debido a ello; la habitación era grande, con sillas varias y cajas que demostraban que era una bodega de almacenamiento, lo raro es que en salas de almacenamiento como estas hayan estufas; pero por lo vieja que esta se veía se podía deducir que no se utilizaba hace años, mire a Alexander confundida.
-Vamos a hablar- dijo el simplemente como si con eso despejara todas mis dudas –ven, estas toda mojada –me acerque a el, quien me ayudo a sacarme mi casaca dejándola cerca de la estufa, lo mismo hizo con la suya para que se secaran.
Se sentó en el suelo cerca del fuego y palmeo a su lado indicando que me sentara, así lo hice y me encontré mirándolo directamente a los ojos, hipnotizada sentí como su mano acariciaba mi mejilla mientras el se acercaba a mi intentando besarme…
No se como, pero antes de que me besara lo detuve; mi mano se poso en su bosa y espete un suave y despacio no, el me miro confundido y luego se aparto.
-Pensé que habías dicho que íbamos a hablar- le dije un poco impresionada, no se como pude decirle que no, pero eso es lo mejor ya que con los líos que tengo en mi cabeza ahora mismo no es conveniente y además no le quiero dar otra razón a Nathan para que me humille de nuevo.
-No te gusto- dijo desilusionado y un poco enojado.
-Alexander no es eso, yo… - el me miro expectante, bueno en verdad el tiene derecho a saber la verdad y no puedo jugar con el de esta manera… respire hondo tratando de encontrar el valor necesario para decírselo –yo… ahora mismo estoy muy confundida y estoy tratando de olvidar a alguien y…-
-a Nathan cierto?-dijo interrumpiéndome
-yo… si…- dije avergonzada, ¿como pudo el saberlo? Yo no lo dije además, no creo que sea tan obvia para que se note tanto ¿o si? – como…¿Cómo lo sabes?
-ayer cuando te encontré en aquel patio estabas llorando y habías salido del casino con el, ibas un poco rara y me di cuenta que algo pasaba y cuando fui a buscarte Nathan estaba en el hall muy molesto y cuando me acerque a preguntarle por ti se molesto mas- dijo terminando, yo me quede en silencio por un largo rato mirando el fuego y pensando en lo que Alexander dijo.
-mira Nathan me hizo mucho daño y se que es una estupidez lo que siento por el pero… no lo puedo evitar, quiero olvidarlo, olvidarme de todo y de todos, pero simplemente no puedo… y si dejo que lo que lo que pasa entre nosotros siga, te estaría utilizando y no quiero eso… tu eres alguien especial, alguien en quien siento que puedo confiar y me confundes… no se lo que en verdad siento hacia ti… porque llegas a mi vida en el momento en que mas necesito de alguien para apoyarme y me haces sentir cosas que nunca había sentido por nadie y en verdad no quiero hacerte daño, no quiero utilizarte de ese modo…- termine, lo mire sintiendo que necesitaba decir eso, mas que nada a modo de disculpa por todo lo que lo he hecho pasar, luego mire mis manos avergonzada de haberlo dicho, el rio suavemente.
-Meredith… eres tan noble y linda, es por eso que me gustas mucho, y quizás no te conosca lo suficiente, pero lo que conozco de ti me encanta y si necesitas a alguien para sacarte a ese estúpido de la cabeza yo estoy aquí, y no quiero que tengas miedo a hacerme daño, esta es mi decisión y no la cambiaria por nada del mundo- lentamente sus manos fueron hacia mi cara enmarcándola y haciéndola subir hasta quedar del nivel de la suya, sus labios fueron a los mios en un beso dulce y muy tierno.
El es la persona mas maravillosa que he conocido, es dulce, tierno y muy guapo; el hace que todo lo demás se me olvide o tenga menor importancia al estar a su lado, y me siento mal por hacerle esto… el no se lo merece pero no tengo otra elección…
Nos quedamos allí por el resto de la hora, riéndonos de cosas tontas y besándonos, me sentí feliz al estar junto a el y en verdad me encanta pasar mi tiempo con el, me hace sentir relajada y tranquila, como si no existiera nada mas que solo nosotros dos, no se aun lo que siento por el, pero lo que sea me gusta y mucho.
Escuchamos sonar el timbre que marcaba el termino de la hora y cuando nos íbamos el tomo mi mano tiernamente, pero yo la solté mirándolo
-Alexander yo… no quiero que nos vean juntos aun- le dije – no quiero que pienses mal, tu me gustas pero…
-Nathan de nuevo ¿cierto?-yo solo asentí muriéndome de la vergüenza que sentí –otra vez ese tipo…- el suspiro – yo hare que te olvides de el te lo prometo- dijo mirándome a los ojos –no tengo problema en que lo mantengamos oculto por algún tiempo, pero tienes que estar consiente de que algún día el se va a enterar…
-lose, solo que no quiero que ocurra aun, entiéndeme… el es o… fue alguien importante para mi.
El respiro profundo –lo entiendo y no te preocupes- dijo mirándome a los ojos con una mirada muy tierna.
-Gracias- le dije y me acerque poniéndome de puntillas a darle un beso en la mejilla –¿vamos?
-si- caminamos juntos hacia el instituto y cuando entrabamos nos encontramos a Nathan, el nos miro y se veía furioso como si en cualquier momento correría a golpear a Alexander, trate de caminar mas rápido mientras nos dirigíamos a los casilleros.
Sentía las miradas furtivas que nos lanzaban mientras caminábamos hacia los casilleros, es obvio que ya habían comenzado a hablar de nosotros y los chismes en el instituto corren rápido, asi que ya debería estar todos enterados de que estamos juntos o alguna otra cosa que en verada ni quiero saber.
Saque las cosas que necesitaba del casillero y Alexander me fue a dejar al salón en que me tocaba, el tenia trigonometría junto con Nathan y yo idiomas, el saber que es tocaba juntos me puso un poco nerviosa.
Me senté un poco alejada de los demás queriendo sentarme sola, pero siempre hay alguien que se sienta a mi lado y es algo que no puedo evitar, esta vez era una chica rubia la cual comenzó a hablarme, trate de ser lo mas amable que pude pero mi mente se deslizaba fue de allí pensando que estaría pasando con Alexander y Nathan.
Trate de poner atención y poner los pies en la tierra por un momento pero la chica rubia seguía hablando, hasta que hablo sobre Alexander y yo, y bueno eso hizo que tuviera toda mi atención.
-Bueno Meredith… ¿es verdad que estas saliendo con el guapísimo Alexander?- dios como corren los chismes en este instituto la mire incrédula –Bueno tu sabes como son y están diciendo que tu y el… bueno tu ya sabes…
-Eso no es de tu incumbencia ni la de nadie.- le dije secamente y bueno un poco furiosa.
En lo que quedo de clase ella no hablo mas y yo puse atención a la clase olvidándome de ella, la clase paso rápido y no me di ni cuenta cuando ya me encontraba fuera del salón hacia mi casillero; cuando llegue busque mi cuaderno de trigonometría pero no lo encontré, y luego recordé que lo había dejado en mi coche.
Cerre mi casillero y camine hacia el aparcamiento, ya había dejado de llover pero afuera no había nadie, pero cuando me hacercaba a el aparcamiento vi a Alexander caminando hacia su auto y un poco mas lejos iba Nathan justo hacia el.
Alexander abrió la puerta de su auto pero Nathan, que había llegado ya a el, se la cerro estrepitosamente, Alexander se dio la vuelta para verlo y los dos se miraron furiosos.
Yo me quede paralizada mirándolos, sin poder hacer nada y muy segura que de un momento a otro comenzarían a pelear.
-Quiero que te alejes de Meredith- dijo Nathan sin rodeos y muy furioso.
-¿y quien eres tu para venir a decirme eso?- Nathan apretó la mandíbula enojado mientras Alexander seguía –que yo sepa ni su novio, ni su amigo o sea no eres nada de ella, así que mejor ahórrate esto y ándate.
Dios, me quede pasmada mirándolos, sin comprender nada, ¿porque Nathan le reclamaba por mi?… es ilógico… absurdo…
-Lo que yo sea de ella no te incumbe- el se acerco mas a Alexander con un aspecto desafiante y amenazante –solo te estoy advirtiendo que te mantengas bien alejado de ella.
-¿y porque debería hacerte caso?
-Por que o si no te va a ir muy mal en este instituto– Alexander rio desafiante
-¿Me estas amenazando?
-tómalo como quieras- le dijo Nathan
-Tu no eres nadie para decirme lo que debo o no debo hacer y menos para amenazarme, lo que yo haga o deje de hacer con Meredith es mi problema y de ella.
Nathan apretó sus puños a los lados y se dio la vuelta eligiendo irse, Alexander rio.
Y en verdad pensé que se había acabado, pero de repente Nathan de se dio la vuelta y golpeo a Alexander en la cara con su puño.
Un hilillo de sangre salió por la comisura de la boca de Alexander, y el furioso empujo a Nathan contra su auto poniendo su antebrazo en el cuello de este.
Corrí a detenerlo antes de que se hicieran mas daño
-¡Alexander! ¡para!- el lentamente bajo su brazo del cuello de Nathan pero no dejo de mirarlo ni un minuto, al llegar me puse al lado de Alexander mientras Nathan frotaba dolorido su cuello.
-Meredith…- dijo graznando
-No quiero escucharte Nathan, primero me tratas mal, luego golpeas a alguien importante para mi, ¿Qué sigue?, ya me hiciste todo el daño que querías ahora déjame tranquila, no quiero saber nada mas de ti- le dije furiosa.
Me di la vuelta tomando la mano de Alexander, tirando de el para que nos fuéramos, no entiendo a Nathan es un estúpido y un idiota! Y no quiero saber mas de el.
Por el rabillo del ojo vi como Nathan nos quedaba mirando estupefacto, bueno el se lo merecía por que es un imbécil.
En realidad no lo entiendo pero el hecho de que los dos se hayan peleado por mi, me gusta y me hace sentir extraña.
Estábamos entrando al instituto y me di la vuelta hacia Alexander, quien aun tenia sangre en la boca a causa del golpe que le dio Nathan, saque un pañuelo y me acerque a el.
-¡Dios Alexander mira como te dejo!- le dije limpiándole la sangre de la boca, el me miraba fijamente con expresión seria.
-no es nada- dijo tomando mi mano -¿Por qué lo hiciste?
-¿ el que?
-tomarme la mano frente a Nathan, se suponía que el no debía saber todavía- mire hacia otro lado y me mordí el labio inferior.
-no se… sentí rabia, y quería que el supiera que mi vida no gira en torno a el y que hay mas personas… lo siento si te molesto… pero sentí mucha rabia- Alexander rio suavemente y beso el dorso de mi mano que aun seguía atrapada por la suya.
-no tienes nada que sentir hermosa, esta es mi decisión como ya te dije- me dedico una hermosa sonrisa que fue suficiente para hacer que me temblaran las piernas y querer abrazarlo y no soltarlo nunca…
Me fue a dejar a clase y luego el se fue a la suya y mientras lo veía desaparecer por el pasillo recordé a Nathan… la furia que vi en sus ojos… y en realidad no se que pensar, siento que no debo hablar nunca mas con el y olvidarlo pero se que aun siento algo por el…
Fui a sentarme junto a Cecily, ya que no quería que ocurriera lo mismo que en la hora pasada con esa chica rubia, ella hablo toda la claseaunque no la escuche ya que me encontraba fundida en mis pensamientos, varias preguntas rondaban mi mente por ese momento como ¿Por qué Nathan le dijo a Alexander que se alejara de mi? Y ¿Por qué se enfureció tanto cuando este le respondió que no? Dios mi cabeza duele y Cecily aun no para de hablar…
Toco el timbre y me levante rápidamente tomando todas mis cosas tratando de huir de Cecily, pero antes de que lo lograra ella me agarro del brazo.
-¿vas a comer con nosotros?
-eh… Cecily yo… creo que no- dije mirándola
-¿Por qué?- dijo extrañada
-es que… yo…- suspire no quiero decirle la verdad, pero si no lo hago ella se enojara conmigo y no quiero eso –estoy enfadada con Nathan y no lo quiero ver… por eso pensaba comer hoy con Alexander.
-ah, pero no te preocupes, no creo que Nathan este allí, y puedes llevar a Alexander contigo ¿Qué dices?- termino Cecily con una mirada esperanzada y me dio pena decirle que no.
-bueno, voy a hablar con el.
Camine alejándome de ella, al salir del salón vi a Nathan, el me miraba sombrío, rápidamente comencé a caminar en la dirección opuesta a la suya y por el camino encontré a Alexander y el me dedico su bella sonrisa.
-hey- le salude con una sonrisa.
-hey
-em… me preguntaba si quieres comer conmigo y… mis amigos?- le pregunte nerviosa y sintiéndome la persona mas estúpida del mundo.
-claro, solo quiero ir a dejar mis cosas a mi casillero y vamos- dijo sonriendo
-si- caminamos juntos no sabiendo como actuar y sintiéndome más tímida que nunca, el me hace sentir así, tímida como si fuera el primer chico con el que sales y no sabes que hacer, pero el esta lejos de ser mi primer chico y me encuentro estúpida por sentirme asi, cuando muchas veces he estado en esta situación y nunca me he sentido asi… debe ser porque se que el no es igual a los otros chicos con los que he estado, nunca he conocido a alguien tan hermoso por dentro y por fuera como el.
Cuando llegamos al casino, este estaba lleno a excepción de tres sillas en la mesa en donde Cecily y los demás se sentaban, todos menos Nathan. No verlo fue un gran alivio, porque en verdad no se lo que haría si el estuviera allí sentado.
Nos sentamos justo en frente a la silla que estaba vacía al lado de Cecily quien nos miraba, le sonreí levemente mientras Alexander saludaba a los demás y luego de eso fuimos a comprar nuestros almuerzos y mientras nos sentábamos en la mesa una nueva bandeja se situó frente a la mía, levante la mirada y unos ojos azules como el mar me miraron directamente, me quede helada sin saber que hacer ni decir… solo un pensamiento coherente pasaba por mi mente en ese momento con alarma “Nathan esta aquí!”

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