jueves, 25 de marzo de 2010

Capitulo 5

Camine lentamente hacia la mesa de Nathan, su mesa esta lejos de la que comúnmente ocupamos y esta solo, siendo Nathan es raro que este solo siempre se encuentra rodeado por sus admiradoras, aun no estoy muy convencida de lo que voy a hacer, tengo miedo a que el vaya a reaccionar mal o que no quiera hablar conmigo, si lo se, soy una completa cobarde y no estoy siendo capaz de corregir lo que dije, mi error.
Oh Dios ayúdame!! Estoy frente a su mesa, el no nota mi presencia por que esta con la cabeza hacia abajo mirando su celular, ignorando todo lo demás, ignorándome, en la mesa enfrente de el esta una bandeja de comida con restos de comida.
-Nathan- dije bajito, casi como un susurro, no me presto atención ni dio indicios de haber escuchado, respire profundo y dije de nuevo -Nathan- mas fuerte, el lentamente levanto la cabeza, sus ojos azules me miraron aburridos y luego fueron fríos, distantes, esa mirada hizo a mi corazón encogerse de miedo de perderlo, perderlo para siempre.
-¿Qué quieres?- dijo rudamente.
-yo… bueno yo…- dije intimidada por su tono de voz -quiero que hablemos- dije finalmente.
El rio, una carcajada sin humor y dijo – de que quieres que hablemos ¿eh?-
-Tu sabes de que…- Dios varias personas de las mesas cercanas a la de Nathan nos miraban curiosas – por favor, necesito que hablemos pero no aquí- dije suplicando, esto era decadente, yo suplicando! Dios!
-Esta bien- dijo cuando vio que nos miraban –vamos-
El se levanto de su mesa y lo seguí fuera del casino, pasamos por el hall y seguimos el camino hacia el patio viejo.
Era un patio bonito lleno de flores y bancas, ya no se utilizaba y todos pensaban que estaba cerrado. A veces me escapaba de clases y me iba allí para estar sola.
Solo unos pocos sabían que se encontraba abierto y no lo compartían con los demás. Yo y mis amigos lo descubrimos hace algún tiempo y lo hemos mantenido en secreto desde entonces.
Cuando llegamos allí, el se mantuvo de espaldas, indiferente, sin decir nada, esperando a que yo hablara.
-Nathan… yo…- dije indecisa, no quiero sonar como una arrastrada pidiéndole perdón ni nada de eso.
-¿Pero que?- dije dándose la vuelta claramente enojado, lo podía ver en sus ojos y lo podía sentir en su voz –¿que me vas a decir? ¿Qué te diste cuenta de que no te gusto y que de plano te gusta el nuevo?- dijo enfurecido.
Estoy impresionada, no puedo creerlo, como sabia Nathan lo de Alexander, o sea si nos vieron muchas personas pero no hicimos nada, aparte imagine que se demorarían por lo menos un día en que el rumor llegara a Nathan, que ingenua fui!
-Yo…-Dije mirándolo, el me miraba fríamente, su cara es una mascara sin emociones, nunca lo había visto así, siempre había sido tan alegre tan cariñoso, respire hondo tratando de encontrar valor –no era eso lo que te quería decir- dije decidida
-¿a no? ¿entonces que es?- dijo fulminándome con la mirada
-yo… yo me equivoque al decirte lo que te dije ayer- me aterraba pensar en lo que el respondería, pero tengo que seguir, ya empecé y tengo que terminarlo –tu de verdad me has gustado desde hace años y no me había atrevido a decírtelo por miedo a esto… a que me odiaras, ahora se que me equivoque al decirlo y se que no debí decirlo nunca… yo… o quiero perder tu amistad Nathan… no quiero perderte… lo siento- dije apenada.
El se puso a reír, no esperaba esta reacción, de verdad que no, se reía, se reía de mis sentimientos hacia el…
-¿ de verdad creíste que me creería eso?- dijo riéndose –es solo una escusa, te conozco Meredith, es solo una absurda escusa para que puedas estar con el nuevo porque anoche la cagaste diciendo que me querías y todo eso, es un absurda escusa para que puedas ir a enredarte en las sabanas con el como la zorra que eres.
No lo aguante mas le pegue una cachetada fuerte, mi mano dolía, la sentía arder, pero mas dolían las palabras que me dijo Nathan, se repetían una y otra vez en mi mente clavándose como cuchillos en mi corazón, el no me creía, no creía en el amor que siento hacia el, el no me cree, no me conoce, cree que soy una cualquiera…
El me miraba atónito y furioso a la vez, con su cara llena de furia me agarro los brazos fuertemente, atrayéndome hacia el, sus manos me hacían daño allí donde me agarra fuerte.
-¿Qué… acaso no es cierto?- me dijo, su cara estaba cerca de la mía, podía sentir su aliento en mi cara, trate de zafarme de su agarre pero fue imposible, Nathan es bastante fuerte y mucho mas grande que yo, las lagrimas picaban mis ojos amenazando con salir, con toda mi fuerza lo mire a los ojos alzando mi cara enfrentándolo.
-No, no lo es- dije firmemente tratando de sonar segura y fuerte. El se rio de mi respuesta y bruscamente me beso, el beso no fue nada de lo que pensé alguna vez que seria, yo siempre me imagine un beso de Nathan, suave, dulce, cariñoso, bueno pues este fue todo lo contrario, fue agresivo, sin ningún sentimiento mas que el odio y el desprecio, fue como si quisiera comprobar algo, fuera lo que fuera que quería probar no deje que lo hiciera, rápidamente lo empuje con toda mi fuerza y le di otra cachetada, furiosa de que me haya usado de aquel modo.
El me miro sus ojos llameaban de odio y furia, y sin decir una palabra mas se dio la vuelta y se fue enojado, odiándome mas que nada.
Mientras lo veía marcharse, me encontraba al borde de las lagrimas y me derrumbe en el suelo cuando dio la vuelta a la pared que ocultaba la puerta de el resto del patio, saliendo de mi vista, parecía que mis piernas ya no podrían sostenerme por mas tiempo, las lagrimas fluyeron por mi cara mientras se repetían en mi mente sus palabras, el desprecio que había en ellas y mis labios aun podían sentir sus labios agresivos, queriendo hacerme daño, me duele pensar que esa era la misma persona que quiero con todo mi corazón, la persona con la que compartí tantos años, al que me hablaba con tanto cariño cuando me encontraba mal, la que fue mi amigo…
Sentí un profundo hoyo en mi pecho de puro dolo, es como si me hubieran arrancado una parte importante de mi dejándome mas sola que nunca.
Me niego a creer que ese fuera Nathan al que quería, me niego a creer que haya cambiado tanto, el era tan dulce…
Me hice un ovillo tratando de hacerme pequeña en un intento desesperado por cálmame, pero sintiéndome vacía por dentro.
No se cuanto tiempo estuve aquí sumida en mis pensamientos, y solo fui consiente de pasos que se acercaban hacia donde me encontraba, rápidamente me seque las lagrimas, odiaba que me vieran llorando, tan frágil y desconsolada, la única persona que me ha visto llorar es mi nana y nadie mas, para mi que me vean llorar es una debilidad y odio las debilidades…
Cuando alce la mirada una cabeza rubia me miraba desde unos metros, los ojos marrones me estudiaban con detenimiento. De pronto pensé en como me vería yo allí sentada en la tierra, sola y con una miraba triste… una freak total… no lo culparía si deseara alejase de mi y pensara que soy una antisocial.
Pero el hizo todo lo contrario a lo que pensaba, se acerco lentamente a mi, sin apartar la mirada, cauteloso, puedo sentí su cálida mirada sobre mi incluso sin mirarlo.
-¿puedo sentarme?- pregunto tranquilamente.
Me encogí de hombros evitando mirarlo –como quieras- dije, el se sentó cautelosamente a mi lado aun sin apartar la mirada.
-¿Qué haces aquí?- dije curiosa, pero dudosa de mirarlo, pon vergüenza o por miedo a que viera lo frágil que en realidad soy, no lo se bien.
- Em… en realidad te estaba buscando hace un rato… vi como te ibas con el chico de pelo negro y luego lo vi allí afuera en el hall, y me peguntaba si estabas bien…
-¿Cómo conseguiste llegar aquí?- dije evitando decirle como estaba, pero también maravillada por el sonido de su voz que mágicamente me hacia sentir calmada, segura y me hacia olvidar, y sin siquiera pensarlo ya me encontraba hechizada por sus hermosos y profundos ojos, el se encogió casualmente de hombros y me sonrío.
-Solo le pregunte donde estabas- dijo simplemente.
Su voz, sus ojos, sus labios, su sonrisa, me reconfortaban y me hacían olvidar, pero por mas que me hacían olvidar las palabras de Nathan, no puedo olvidar el dolor en mi pecho, un dolor punzante que ni la magia de la voz de Alexander lo puede hace olvidar.
-¿Estas bien? Te ves triste- dijo, podía sentir su mirada en mi aunque yo no podía mirarlo, miraba mis pies, ahora muy interesada en ellos.
Sin previo aviso su mano tomo mi mentón dirigiendo mi mirada hacia su cara, su mano era suave y muy tierna en mi piel, lentamente su mano dejo mi cara a centímetros de la suya, su mirada me hipnotizo, sintiendo que caía en las profundidades de sus ojos.
-No me gusta verte triste- su pulga acaricio mi mentón suavemente haciendo que me olvidara de respirar y miles de mariposas revoloteen en mi estomago.
-Estoy bien- logre decir tratando de respirar, necesito alejarme de el, no puedo manejar lo que el me hace sentir, y ciertamente en ese momento lo no puedo hace frente a esto. Me aleje de el tratando de mantener la distancia y pode pensar con claridad –es solo que tuve un problema con Nathan- hice una mueca no queriendo seguir hablando de eso.
-Esta bien si no quieres hablar de eso conmigo, se que soy completamente un desconocido, solo nos conocimos ayer…
-No, no es eso, es solo que no estoy preparada para hablar esto con nadie aún- dije tristemente
-Entiendo- dijo pensativamente –pero si necesitas algo puedes confiar en mi, estaría encantado de ayudarte-
-Gracias-
-¿Sabes que? Mejor cambiemos de tema, hablemos de ti- dijo animadamente.
-¿Qué quieres saber de mi?- le pregunte sintiéndome animada por su tono.
-Um...- puso cara de pensativo, parecía un niñito chiquito pensando en su juguete nuevo, intentando obviamente distraerme, y saben que, por un momento lo logro y me encontraba con una sonrisa mirándolo –que tal si me hablas de ti, de tu familia, de cómo te llevas con ella- dijo el eligiendo un tema al azar.
- Bueno la relación con mi familia no es muy buena que digamos- dije haciendo un mueca, el sonrió culpable.
- Perdon yo no queria…
-No, no esta bien. Tengo una hermana y un hermano. Mi hermana me odia y para mi hermano no existo, em… mis padres son muy importantes, ellos son dueños de importantes empresas a lo largo del mundo y son reconocidos por todos, mi padre tiene muchas influencias, es amigo de varios presidentes. Pero ellos se llegan mal, su matrimonio fue un arreglo para tener mas dinero, son muy codiciosos, siempre estan peleando por cualquier cosa y no prestan mucha atencion a sus hijos…- suspiro –la unica a la que mas queria era a mi abuelita, bueno ella… murio hace dos años, fue muy doloroso estar cin ella todos estos años, ella era muy cariñosa y siempre me apoyaba, al morir ella me nombro su unica heredera y mis hermanos hirvieron de rabia al saberlo- sonrei al recordar el dia mi hermana me miraba con mas odio que nunca y yo sentia que habia ganado una batalla entre las dos –Bueno, um… tengo una nana, la conosco desde que era pequeña, ella me ha querido mucho y para mi es como si fuera mi madre… bueno, esa es mi historia- me encogi de hombros y lo mire embelesada por su belleza –nose porque te cuento esto es… extraño, apenas te conosco y siento como si pudiera confiar completamente en ti, es… raro- termine, frunci el ceño tratando de encontraruna mejor respuesta.
El sonrio, una lenta y sexy sonrisa que se extendio por sus labios, y sin poder evitarlo me quede mirando sus hermosos labios, queriendo besarlos, queriendo sentirlos.
Aparte mi mirada de el, si seguia mirandolo cometeria una estupides, de eso estoy segura, el tiene una mirada hermosa, unos ojos que te hechizan al mirarlos y no deseas dejar de mirarlos nunca.
-Me encanta que confies asi en mi- me dijo sonriendo y en su mejilla se formo un lindo y sexy hoyo, lo mire a los ojos.
-¿y tu? ¿confias en mi?- le pregunte con la mirada fija en la suya, sus ojos brillaron en respuesta a mi pregunta.
-Si ¿Qué quieres saber?- lo mire curiosa, queriendo saber todo sobre el, su historia, su vida, su familia, el rio suvemente acercandose a mi –te lo contaria todo, pero… creo que acaba de tocar el timbre- lo mire decepcionada, el volvio a reir con esa sonrisa suya intrigantemente sexy, su mano volo hacia mi cara quitando un mechon de pelo colocandolo detrás de mi oreja, su caricia fue increiblemente suave y exquisita –trendremos tiempo para hablar de eso, ahora tenemos que ir a clases- me dijo, el se encontraba peligrosamente cerca de mi cara, mi corazon latia desbocado y todo en mi queria cortar esos centrimentros que nos separaban y besarlo.
Ocupo todo mi autocontrol y fuerza de voluntad, dejar de mirarlo y alejarme de el, me intente parar, mis piernas dolian acalambradas, y antes de poder lograr mi objetivo me tambalie hacia el lado. Unos fuertes ygrandes brazos me atraparon cuando de seguro caia al suelo, me apretaron fuertemente atrayendome a su pecho, me apoye contra el necesitando estabilizarme, me senti segura y protegida entre sus brazos, levante la cabeza y los ojos marrones de Alexander me atraparon, sus ojos mostraban calides y tenian un brillo especial, ellos vagaron por mi cara, deteniendose en mis labios con una expresion que yo nunca habia visto en los ojos de nadie, poco a poco su cara se fue acercando a la mia y mis piernas temblaban amenazando con no poder seguir sosteniendome lo poco que lo hacian, y ya no era acausa del calambre, es provocado por Alexander, que acecarba lentamente su cara a la mia, mirando fijamente mis labios. Por suerte (o desgracia) para mi, el se detuvo a escasos centimetros de mis labios y en sus ojos paso algo… algo muy muy raro, que hizo que un escalofrio recorriera mi espalda, en sus ojos vi algo parecido al hambre, mi primer pensamiento fue que estaba loca, ya que paso tan rapido que apenas fui conciente de verlo y si no hubiera estado mirando sus ojos en ese momento no lo habria visto, pero alli estaba y estoy segura de que lo vi.
-Sera mejor que vayamos a clases- dijo Alexander, acenti saliendo de sus brazos, segura de poder pararme por mi misma ahora, trate de analizar lo que vi en sus ojos, algo extraño, raro, fuera de lo comun… ¿sera que estoy muy paranoica??? Puede ser que… ¿quizas me este volviendo loca y mi mente me pase malas jugadas haciendome creer que veo cosas que no son??... es mejor que deje esto asi y no darle mas vueltas al asunto.
Tan pronto como estuve un poco lejos de el, repare en mi apariencia, dios! Deberia verme toda desmaquillada y con los pantalones sucios, rapidamente me alise el pelo con las manos y sacudi mi pantalon, levante la mirada a Alexander, el me miraba y se veia tan endemoniadamente bien, no habia rastro de tierra en su ropa, entrecerre mis ojos mirandolo aun, es injusto que yo este hecha mierda mientras el sigue tan perfecto como siempre.
-¿Qué?- dijo riendo
-nada, solo encuentro injusto que yo este llena de tierra y tu no tengas ni una pisca de ella- acuse, el solo se encogio de hombros y sonrio.
-¿y que sugieres? ¿Qué me revolque en el piso para hacerlo mas justo?- pregunto con esa sonrisita suya tan particular que me gustaba, pero ahora comenzaba a irritarme, me encogi de hombros.
-Seria lo mas justo- dije indignada queriendo vengarme, me acerque a el, muy cerca de su cara, para que pensara que lo iba a besar, sus labios se hacercaron a los mios cayendo en mi trampa y nos encontrabamos a centrimetros de separacion, sonrei maliciosamente y lo empuje con toda mi fuerza, haciendolo caer, pero para mi sorpresa el agarro mi mano llevandome con el.
Caimos sobre el pasto que estaba detrás de el y rodamos, sin poder parar de reir, hasta que me encontre arriba de el, aun riendo.
-Eres una pequeña embustera- me acuso, yo lo mire con mi cara mas inocente.
-¿yo?- pregunte inocentemente y solo sirvio para que nos volvieramos a reir, sinceramente nno se de que nos reiamo, pero se sentia bien estar con el aquí en el pasto riendo de estupideces… era tan simple reir con el, era como que todo lo demas perdiera importancia…
El de improviso rodo quedando sobre mi y sus maravillosos ojos me miraron divertidos.
-Eres un tramposo- le dije sonriendo, su boca formaba un sexy e intrigante sonrisa y su pelo estaba totalmente desordenado, me dieron ganas de tocarlos, de arreglan con mis dedos su pelo, de pasar mis manos por el una y otra vez, su cuerpo estaba debilmente apoyado contra el mio, pero podia sentir su calor irradiando de el.
-Deberiamos ir a clases- dijo suavemente sacandome de mis pensamientos.
-Si- respondi, podria quedarme todo el dia aquí con el y no me importaria perder las clases, pero una vocecita en mi cabeza me decia que no, no se si era mi sentido de la responsabilidad o que, pero no me permirtia quedarme aquí con el en vez de ir a clases.
El se levanto y deje que me ayudara, luego de sacudir mu ropa con las manos fuimos juntos al salon, aun riendo de cosas estupidas.
---Fin del Capitulo---