sábado, 20 de febrero de 2010

Directamente al infierno

Capitulo 4

Sus Labios estaban solo a centimetrios de los míos tentándome a acercarme y besarlo. Su Boca, sus ojos, su piel es como un hechizo del cual no puedo escapar y del cual no hay retorno, necesito sentir sus labios junto con los míos, tocar su cara, su piel…

Se acerco un poco mas a mi, pero en el momento justo en el que pensé que iba a besarme… llego Cecily!!!!

-Meredith…- Su voz se fue apagando cuando vio a Alexander tan cerca de mi- um… creo que llegue en un mal momento.

-No- Me alejé de Alexander, si bien estoy molesta con la interrupción de Cecily, también estoy aliviada de poder poner un poco de distancia entre nosotros, es increíble lo que me pasa cuando estoy cerca de el… aborrezco la forma en que pierdo el control cuando estamos juntos, es horrible, ni siquiera creo poder caminar bien, mis piernas aun tiemblan y eso que ni siquiera nos besamos… dios!- no esta bien- dije sacando mi bolso de gimnasia de mi taquilla y guardando el que llevaba, además esto es mucha atención por un día, y lo ultimo que necesito es que corran chismes de que tengo un romance escondido con el nuevo, se como son y en un par de días seria la comidilla de todo el instituto.

Me volví hacia el

- ella es Cecily, mi amiga- dije presentándolos

-hola- dijo Cecily

-Hola- respondió él

-em… creo que te veo en el gimnasio- dije un poco nerviosa, por dios, esto es increíble, odio este sentimiento, odio estar así!, es como que perdiera todo mi control, toda mi voluntad, maldición!

-si, allí estaré-

Me di la vuelta y me fui rápido antes de cometer cualquier estupidez, nunca me había sentido así, y menos a causa de un hombre, nadie nunca me había hecho sentir nerviosa, débil, sumisa a su alrededor, ni siquiera Nathan!

Me dirigí a los camarines y me di cuenta de que todos en el pasillo me miraban.

-¿Qué fue eso?- Pregunto Cecily alcanzándome, no me había dado cuenta pero prácticamente estaba corriendo, respire profundo y camine al paso de Cecily.

-Nada- dije encogiéndome de hombros y recordé la maravillosa sensación de su fresco aliento en mi mejilla, sonreí.

-¿Estás segura? ¿no creo que haya sido por nada que estaban tan juntos? Parecía que iban a besarse!, además ¿Qué fue eso de “nos vemos en el gimnasio Alexander”?- dijo con una pésima imitación de mi voz.

-Solo fui amable- dije, pero cuando vi la cara de sarcasmo de Cecily, trate de explicarme mejor- mira el dijo que tendría la próxima clase libre y me pareció amable invitarlo a ver la competencia, ¿tiene algo de malo eso?- me encogí de hombros tratando de parecer inocente.

-Perdón! Meredith Somehaldert siendo amable?- Cecily estallo en una carcajada- El mundo se debe estar destruyendo para que tu seas amable con un extraño.

Su comentario me molesto, pero no pienso decirle nada, si ella me conociera un poquito sabría que yo si soy amable, pero no, ella no se ha ocupado de eso, solo de hacerse popular a causa mía.

A veces me siento tan sola…

-Meredith- Cecily me miraba curiosa y con un poco de culpabilidad, me di cuenta de que lo ultimo lo había dicho en voz alta. Me puse muy roja- no deberías sentirte así, sabes que me tienes a mi y a los demás chicos, siempre vamos a estar contigo pase lo que pase, siempre te vamos a apoyar, puedes confiar en mi y si es por Nathan…

-si es por Nathan…-lo dije para que no se sintiera mas mal, pero en realidad era por todo, no se como explicarlo es como si estuviera en un agujero del cual no se como salir- bueno es por todo… mi vida no es fácil Cecily…

-¿Bromeas? Por favor Meredith, tienes todo lo que una chica desearía en la vida, eres popular, tu familia es una de las mas ricas y reconocidas en todo el mundo, tienes la herencia que te dejo tu abuela solo para ti, todos te aman, todos los chicos morirían por salir contigo, tienes buenas calificaciones que digo buenas excelentes, eres hermosa, eres una buena atleta

-Solo es un pasatiempo- aclare con una mueca de incomodidad.

-Si, pero res la mejor que pueda haber en esta maldita escuela, eres excepcional en todos los deportes!- Termino Cecily exasperada, respirando entrecortadamente- o sea, de verdad Meredith, te envidio, me gustaría tener tu vida.

-No la querrías si la vivieras- dije desanimadamente.

Cecily y todos veían solo la parte buena, pero nadie conoce todos los problemas que tengo en casa y lo único que quiero es salir de allí para alejarme de todo ello.

Mientras estaba conversando con Cecily me estaba poniendo un traje para la competencia y ya estoy lista, déjenme decirles que es muy incomodo y lo odio.

-Ok, chicas basta de charlas- dijo la entrenadora Klein entrando al camarín, ella es una buena profesora y muy joven además de muy bonita- Meredith tu empiezas la competencia, ven vamos, las demás prepárense.

-Si entrenadora- dije, tratando de animarme y olvidar mi conversación con Cecily para poder poner mi sonrisa para todos

-Suerte- me dijo la entrenadora, claro no la necesitaría, odio esto y a pesar de todo soy muy buena en ello.

Tan pronto como escuche mi nombre por los altavoces salí al gimnasio que estaba repleto y la multitud aplaudía enloquecida.

Entre lentamente buscando una cara conocida… bueno no, en realidad busco solo una cara… la de Alexander, le sonreí cuando lo vi mirándome y sonriéndome también.

Ok, eso era todo, su sonrisa es hermosísima y con solo mirarla me anime, camine hacia la pista para hacer mi presentación, que es de gimnasia rítmica y la odio, pero de algún modo me obligaron, mis padres, es una mierda cuando te obligan a hacer algo que no quieres, pero me amenazaron con quitarme todo, mi carro, mi ipod, mi celular, mis tarjetas de crédito, cosas con las que simplemente no puedo vivir sin tenerlas, no es que necesite dinero, como bien dijo Cecily mi abuelita me dejo su herencia, que es mucho dinero, solo para mi ninguno de mis hermanos todo nada ni mis padres, pero no puedo disponer de ella hasta que cumpla dieciocho años, cosa que ocurrirá cerca de un mes. Así que por el momento me veo obligada a obedecer las órdenes de mis padres si no quiero quedarme con nada.

Hice la rutina que había ensayado un par de veces y a juzgar por los gritos eufóricos del público me salió bien.

Al terminar les dedique una sonrisa al público y me dirigí al camarín para terminar esto lo más rápido, sin embargo de camino hacia allá me encuentro con los profesores y algunas otras chicas que me felicitan y me dicen lo genial que soy y que me salió excelente la rutina y bla bla bla.

Les doy las gracias lo más amable posible y me dirijo de nuevo al camarín, cuando llego esta vacio, y doy las gracias por eso no aguantaría seguir esforzando esta sonrisa estúpida al recibir los halagos o reclamos de las demás.

Agradecida de tener un poco de intimidad también me saco el estúpido traje y me pongo mi ropa, recojo mis cosas y me dirijo a la salida.

Al salir me encuentro a Alexander apoyado en el muro, se ve tan sexy… ¡DIOS! Que me pasa… siento que me tiemblan las peras al ver su sonrisa resplandeciente, nunca en mi vida un hombre me había hecho sentir así, y esta sensación es nueva para mi.

-Estuviste genial- dice acercándose a mi.

-em… gracias, supongo- digo poco entusiasmada y encogiéndome de hombros.

-no pareces muy animada-

-no lo estoy

-¿Por qué? lo hiciste genial no entiendo por que estas así- dijo confundido.

-si lo se lo hice genial y todo eso, pero no me gusta hacerlo, era solo un pasatiempo hace algunos días atrás, que lo practicaba cuando me daba la gana.

- y ¿Qué hizo cambiar eso?

-me obligaron- dije desanimada- pero no hablemos de eso ¿si?

-ok

-¿Vamos al casino? Ya casi es hora de almorzar y me gustaría que conocieras a mis amigos- dije animándome

-Si vamos.

Caminamos por el hall hacia el casino, un lugar enorme y con muchas mesas.

-y ¿Qué tal? ¿te gusta el instituto?- pregunte

-em… no esta mal, un poco complicado y con muchas salas- dijo riendo

-pronto te acostumbraras, no es tan difícil luego de unos meses- lo conduce cerca de una mesa grande que estaba en el centro de la habitación, esa es la que comúnmente ocupamos con mis amigos, y como siempre ellos ya estaban allí.

Cuando nos fuimos acercando nos miraron todos en la mesa.

-Hola chicos!- dije saludándolos- este es Alexander…

-Lockmart, Alexander Lockmart- dijo el tranquilamente

Le presente a mis amigos y ellos fueron ambles con el, muy amables sobre todo las gemelas, no es que me moleste, bueno si! Me molesta y no se porque es estúpido.

Tan pronto como nos sentamos ellas o bombardearon con preguntas y se acercaron demasiado a el.

Trate de no prestarles mucha atención, pero no me resulto mucho, hasta que vi a Nathan, estaba sentado en una mesa solo, alejado de todos nosotros.

Necesito hablarle, pero no se si encontrare el valor de hacerlo, tengo miedo de que no quiera escucharme, pero tengo que intentarlo.

Llenándome de valor me levante de mi silla y me dirigí a su mesa.

---Fin del Capitulo---

miércoles, 10 de febrero de 2010

Percy Jackson y Los Dioses del Olimpo: El Ladrón del Rayo

Escritor:Rick Riordan

El Ladrón del Rayo




¿Qué pasaría si los dioses del Olimpo estan vivos en el siglo 21? ¿Y si aún se enamoraran de los mortales y que los niños-héroes podrían llegar a ser grandes - como Teseo, Jasón y Hércules?
¿Qué pasa si tu fueras uno de esos niños?

Tal es el descubrimiento que a los doce años de edad, Percy Jackson, se lanza en la búsqueda más peligroso de su vida. Con la ayuda de un sátiro y una hija de Atenea, Percy viaja a través de los Estados Unidos para atrapar a un ladrón que ha robado el arma original de destrucción masiva - el rayo- del maestro de Zeus. En el camino, debe enfrentar una gran cantidad de enemigos mitológicos decididos a detenerlo. Por encima de todo, debe llegar a un acuerdo con un padre que nunca conoció, y una Oráculo que le ha advertido de la traición de un amigo.






viernes, 5 de febrero de 2010

Directamente al infierno

Capitulo 3

Lo quede mirando como una estúpida, estaba impresionada, el no puede estar aquí… Bueno si puede pero…

Me reí, esto es bueno lo podría conocer y… bueno no se… ser amigos.

El se veía increíble, bueno es muy guapo y se viste fenomenal, mientras lo miraba me encontré con su mirada y me sonrió, le sonreí tranquilamente. Sentí un suave codazo que me hizo dejar de mirarlo y poner atención a Cecily.

-¿Quién es el?- Me pregunta examinándolo.

-oh!, es el chico nuevo, Alexander-digo tratando de parecer casual y hacer como que no lo conocía.

-¿Lo conoces?-rayos Cecily es tremendamente perceptiva, pero de ninguna manera le diré que lo conozco.

-no-

-ahh, porque no te ha quitado los ojos de encima desde que te vio-dijo riéndose.

-¿De verdad?-dije evitando mirar al frente.

-sip, parece que le gustas, creo que deberías darle una oportunidad, el es muy lindo.

-Em… no lo se Cecily, he tenido muchos problemas con los hombres.

-Bueno si, ese último con el que estuviste fue un verdadero imbécil.

-m…-dije asintiendo.

Claramente yo no lo decía por el, aunque si fue un estúpido, primero se quiso acostar conmigo, no lo logro así que fue por mis amigas, por suerte ellas me dijeron a tiempo y termine con el, pero luego de un tiempo supe que había rumores de que yo me había acostado con el, eso me enfureció y planee una pequeña venganza de la que el no salió libre.

Cuando mire al frente Alexander ya no estaba, mi mirada escarneo el salón hasta que lo encontré al otro lado mirándome, le sonreí tímidamente y el sonrió de vuelta.

Así nos pasamos la hora de clase mirándonos y sonriendo, hasta que vi a Nathan y mi sonrisa se apago, el no me miraba, estaba pensativo, y no pude evitarlo, me pareció tan Hermoso así… pero recode lo que sucedió anoche, de tan solo recordarlo se me rompe el corazón otra vez.

Tengo que hablar con el… tengo que arreglarlo todo, en un principio nunca debió saberlo no se que me paso en ese minuto… lo único que conseguí es que se aleje mas de mi… soy una estúpida, tengo que decirle que todo lo que hice fue un error y que no quiero perder su amistad por eso… no quiero perderlo… quiero que volvamos a ser los amigos que éramos, que olvide lo que dije… que lo necesito…

Pero no va a se tan fácil, el no quiere hablar conmigo, y ya basta de engañarme… nada va a volver a lo que fue antes, pero aun tengo una esperanza y no voy a rendirme.

Sonó el timbre para el fin de la clase, con un suspiro me levante y tome mis cosas para salir del salón.

En la puerta me encontré con Alexander.

-Hola- dije

-Hola, ¿Cómo estas?- Me pregunto.

-Bien ¿ y tu?

-Bien

-Em… Alexander, te quería pedir perdón por lo de anoche, yo…

-no te preocupes, no tienes por que pedirme perdón.

-Es que fue mi culpa yo iba un poco tomada y no mire la calle, pudiste haber tenido problemas por mi culpa.- dije apenada

-No te preocupes afortunadamente no paso nada, tu estas bien y eso es lo que importa- dijo tranquilamente

-ok- dije no muy convencida, estábamos caminando por el pasillo- Em.. ¿que te toca ahora?

-m… creo que historia en la sala 417- dijo mirando su folleto.

-¿y sabes donde queda?

Me miro con cara de confundo- creo que no- nos reímos.

-vamos te voy a dejar, mi sala queda cerca de la tuya-sonreí

-gracias-

-de nada ¿ y porque te cambiaste de instituto?

-um.. bueno me cambie de país, vivía en Londres y bueno mis padres son de los que viajan mucho, y se van mañana y yo me quedare algún tiempo mas por aquí.

-ah, ¿y no te importa quedarte solo?

-no, en realidad no- respondió, ya estábamos llegando a su sala

-bueno llegamos-dije con una sonrisa

-así parece, gracias eres muy amable- me reí tímidamente-okey, te veo luego-

-adiós-

Me fui de allí en dirección a mi salón con una sonrisa en la cara.

Aunque no se porque, puede ser por que era muy, pero muy guapo o porque me gusta, no lo se, solo lo conocí ayer cundo casi me atropella, y ahora esta que en mi instituto, es como si me sintiera atraída hacia el de alguna manera… no lo puedo explicar.

Pero aun tengo el problema con Nathan y, si lo que dijo Cecily es cierto y yo le gusto a Alexander, el seria quien podría ayudarme a olvidar a Nathan definitivamente.

Aunque si, suena un poco cruel y… si lo usaría y seria una mierda por hacerlo… pero es mi oportunidad de olvidar a Nathan.

Llegue atrasada a mi clase de ciencias, como de costumbre, cuando entre el profesor Medicson no dijo nada y siguió con la clase como si nada.

-¿Qué sucedió? Te vi salir con el chico nuevo de clases- me dijo Cecily que se sentaba en un pupitre continuo al mío.

-Nada, solo lo acompañe a su salón ya que estaba un poco perdido- dije tranquilamente.

-Si, seguro, tu la buena compañera ayudando al chico nuevo, que por cierto esta muy caliente, a encontrar su salón por ¿nada?-pregunto curiosa

-Em… Cecily por fav..

-No me digas mas-me dijo con una sonrisa- te gusta, te gusta!- dijo eufórica.

-Cecily, shh, no-dije tratando de calmarla, porque en realidad ni yo misma lo se.

-Meredith , no me mientas, tienes esa mirada y ese brillo en los ojos, solo cuando algo te gusta y lo quieres a toda costa, además ¿Qué tiene de malo que te guste el chico nuevo?- dijo calmándose.

-supongo que nada

-Entonces…

-uh…no lo se Cecily, no se si quiera tener algo con el o cualquiera por lo menos no aun-

-¿Qué sucede?

-nada

-Meredith…¿puedo hacerte una pregunta?

-Si claro- Aunque no me gusta para nada, ella nunca es tan seria, solo cuando es para temas muy íntimos y a decir verdad me incomoda hablar esas cosas con ella, si lo se, es mi mejor amiga y todo, se supone que debería confiar en ella.

-¿Aun te gusta Nathan?- Con la sola mención de su nombre lo recuerdo, tan lindo, tan perfecto y debe estar odiándome ahora.

Hace algún tiempo le conté a Cecily que me gustaba Nathan, gran error, solo que fue inevitable ya que ella me había encontrado llorando en el baño, a causa de una conversación que escuche en Nathan y Jhon, ellos hablaban de una fiesta (a la cual no fui), se rumoraba que Nathan se había involucrado con Nataly Grandom, mi enemiga desde hace muchos años. Jhon le preguntaba si lo habían “hecho” en la fiesta, y que los había visto mu juntos, para mi horror Nathan respondió que si, recuerdo que mi estomago se revolvió y me fui de allí al baño a llorar, fue allí cuando Cecily me encontró y no pude evitarlo le dije todo.

No quiero mentirle a mi amiga, es una de las cosas que mas odio, pero no se si decirle la verdad, se que puedo confiar en Cecily pero…

-Si- respondí en voz baja.

-¿Eso es lo que te tiene tan mal?- Pregunto preocupada.

-Si.

-¿Que sucedió anoche?- Cecily era muy perceptiva y sin poder contenerme mas le conté todo, como siempre acabo asiéndolo.

Cuando acabe ella me miro impresionada, pero no alcanzo a decir nada ya que el señor Medicson nos llamo la atención.

-Podria la señorita Somehaldert y la señorita Locdom callarse para poder continuar la clase?- dijo un poco enojado, todos en el salón nos miraban y Cecily se puso roja.

-Si señor, lo siento- dije con un poco de indiferencia.

Asi que tuve que quedarme calladita y tranquilita tomando apuntes, es enormemente aburrido y sin pensarlo vi que mi cuaderno tenia el nombre de Alexander y Nathan escrito.

Estoy ansiosa porque toque el timbre y termine mi calvario, nesecito saber que piensa Cecily sobre lo que le dije, si esta de acuerdo con lo que hice anoche, no puedo dejar de pensar en eso y… si lo se tengo que dejar de hacerlo pero no puedo.

En medio de mi lio mental Cecily me paso una nota dice:

“Meredith, tienes una cara fatal, tan malo estuvo lo de anoche?

No te preocupes Nathan te perdonara, no es tan estúpido y te quiere demasiado para perderte”

Le respondo:

“No lo se, el es muy orgulloso en estas cosas y además…

¿Te acuerdas de esa vez que hicimos aquel juego de las preguntas?

¿Recuerdas lo que respondió?”

Hace unos años tuvimos una reunión, hicimos ese jueguito de verdad o penitencia, la penitencia era tomarse un vaso de tequila a secas, por lo que estábamos un poco borrachos.

Llego el turno de Cecily y ella le pregunto a Nathan que si alguna vez su mejor amiga se enamorara de le ¿Qué haría?.

El respondió que nunca mas le hablaría y que nunca se lo perdonaría.

“Si pero el estaba borracho ¿recuerdas?

Y en tal caso creo que deberías olvidarte de el”- Escribió Cecily

“ Si lo se Cecily, se que tengo que olvidarlo,

Pero primero tengo que hablar con el y aclararlo todo

¿no crees?”

“Si tienes razón”

En ese momento sonó el timbre, cogí mis cosas y me fui a mi taquilla.

De camino me encontré a Alexander.

-Hey-dijo

-Hey- respondí con una sonrisa- ¿Cómo te fue?

-Bien, creo que tengo la siguiente clase libre.

-ah!, que bien, em… en ese caso te gustaría ir a verme al gimnasio, es que tengo una competencia y…

-si me gustaría- dijo con una sonrisa hermosísima.

-¿sabes como llegar?- pregunte burlándome.

-si, me hicieron un mapa- dijo con orgullo, yo solo reí, ya habíamos llegado a mi taquilla y el se quedo apoyado en las demás mientras habría la mía, mirándome, bueno no era el único, todos en el pasillo nos miraban curiosos de saber que pasa entre nosotros.

Me acerque a el y le hable al oído.

-Todos nos miran- dije calmadamente, el sonrió.

-entonces démosles de que hablar-y se acerco mas a mi, yo reí al tenerlo tan cerca, sentí su olor y su cálido cuerpo, sus ojos me miraban divertidos y a la vez son muy profundos, y hacían que mis piernas flaquearan, sus labios que estaban muy cerca de mi cara se curvaron en una sonrisa coqueta, que me hace pensar como serian al contacto con los míos, su aliento fresco en mi mejilla me mareaba y me hacia sentir rara, como si solo existiéramos el y yo…

---Fin de capitulo---