martes, 3 de agosto de 2010

directamente al infierno

Capitulo 7

Al despertar, sentí el leve sonido de la lluvia, para mí es un sonido relajante y me hace sentir tranquila, en paz; me quede en mi cama solo escuchando ese hermoso sonido… hasta que recordé que tengo que ir al instituto, mire la hora y era tarde, no se si quiero ir… estaría bien quedándome en mi cama escuchando el relajante y pacifico sonido de la lluvia, pero no puedo ser tan cobarde… necesito afrontar lo que paso y superarlo.
Me vestí rápido y baje a buscar algo de comer, como siempre la mesa se encontraba vacía, mis padres se habían ido temprano como todos los días y solo estaba de ´pie al lado de la mesa mi nana, sirviendo mi desayuno.
-No te preocupes- dije tomando una tostada y el vaso de jugo –solo comeré esto.
-Pero mi niña, estas comiendo muy poco estos últimos días.
-Voy atrasada, prometo comer algo mas en el instituto, no te preocupes- le dije tranquilizándola, ella es tan linda y se preocupa tanto por mi….
Al terminar de comerme la tostada y el jugo le di un beso en la mejilla y corrí a fuera por mi coche.
La lluvia era intensa, lo que hizo que tuviera que bajar la velocidad y para cuando llegue al instituto el aparcamiento ya estaba vacio porque todos se habían ido a clases, aparque rápido mi auto y corrí bajo la lluvia en dirección al instituto, solo que antes de llegar Alexander estaba allí, parado bajo la lluvia mirándome, bloqueándome el paso.
Dios! Se veía magnifico bajo la lluvia, su pelo mojado caía por su cara, pero el estaba sereno con las manos en los bolsillos de su chaqueta, la cual se sentaba muy bien, sus ojos eran intensos y no dejaban de mirarme, su cara estaba perfectamente estructurada, como una escultura de un dios griego… el se acerco a mi lentamente sin dejar de mirarme, no se que hacer, lo mejor que podría hacer seria irme, salir corriendo antes de quedar hipnotizada por sus ojos, por su perfectos y moldeados labios… pero en realidad lo que quiero hacer es correr a su lado, abrazarlo y besarlo.
-Meredith tenemos que hablar- dijo acercándose mas, de verdad tenemos que hablar, tengo que explicarle el error que cometí ayer, pero no puedo ahora, no cuando me mira tan intensamente haciendo que mis piernas flaqueen, no cuando estoy apunto de cometer el mismo error que ayer.
-Si tenemos que hacerlo, pero después, voy atrasada- dije cortante y decidida, comenzaba a tener frio y como no si estaba toda mojada; camine tratando de pasarlo para poder seguir con mi camino y llegar al instituto.
-Meredith, ven conmigo- me dijo bajando su tono de voz y algo paso en mi, no se que fue, pero me sentí compelida a obedecerle, algo mas alla de mi me obligaba a hacerlo, a hacer lo que el quisiera, y sin querer mis piernas comenzaron a moverse en la dirección que el había emprendido, no se que me pasa, es como si no pudiera controlar mi cuerpo; él caminó pasando el campus hacia una de las bodegas de almacenamiento mientras yo, o mejor dicho mi cuerpo lo seguía.
Es extraño, a pesar del hecho de que mi cuerpo no responde y debería estar muerta de miedo, no lo siento, pero no lo se siento que todo con Alexander es tan distinto, me siento protegida con el, querida, es una sensación tan extraña que no se como explicarla.
Cuando entramos estaba todo oscuro y no veía nada hasta que vi a Alexander prender fuego en una vieja estufa o algo así.
-¿Qué hacemos aquí?- le pregunte confusa y con mucho frio, mis dientes comenzaban a castañear debido a ello; la habitación era grande, con sillas varias y cajas que demostraban que era una bodega de almacenamiento, lo raro es que en salas de almacenamiento como estas hayan estufas; pero por lo vieja que esta se veía se podía deducir que no se utilizaba hace años, mire a Alexander confundida.
-Vamos a hablar- dijo el simplemente como si con eso despejara todas mis dudas –ven, estas toda mojada –me acerque a el, quien me ayudo a sacarme mi casaca dejándola cerca de la estufa, lo mismo hizo con la suya para que se secaran.
Se sentó en el suelo cerca del fuego y palmeo a su lado indicando que me sentara, así lo hice y me encontré mirándolo directamente a los ojos, hipnotizada sentí como su mano acariciaba mi mejilla mientras el se acercaba a mi intentando besarme…
No se como, pero antes de que me besara lo detuve; mi mano se poso en su bosa y espete un suave y despacio no, el me miro confundido y luego se aparto.
-Pensé que habías dicho que íbamos a hablar- le dije un poco impresionada, no se como pude decirle que no, pero eso es lo mejor ya que con los líos que tengo en mi cabeza ahora mismo no es conveniente y además no le quiero dar otra razón a Nathan para que me humille de nuevo.
-No te gusto- dijo desilusionado y un poco enojado.
-Alexander no es eso, yo… - el me miro expectante, bueno en verdad el tiene derecho a saber la verdad y no puedo jugar con el de esta manera… respire hondo tratando de encontrar el valor necesario para decírselo –yo… ahora mismo estoy muy confundida y estoy tratando de olvidar a alguien y…-
-a Nathan cierto?-dijo interrumpiéndome
-yo… si…- dije avergonzada, ¿como pudo el saberlo? Yo no lo dije además, no creo que sea tan obvia para que se note tanto ¿o si? – como…¿Cómo lo sabes?
-ayer cuando te encontré en aquel patio estabas llorando y habías salido del casino con el, ibas un poco rara y me di cuenta que algo pasaba y cuando fui a buscarte Nathan estaba en el hall muy molesto y cuando me acerque a preguntarle por ti se molesto mas- dijo terminando, yo me quede en silencio por un largo rato mirando el fuego y pensando en lo que Alexander dijo.
-mira Nathan me hizo mucho daño y se que es una estupidez lo que siento por el pero… no lo puedo evitar, quiero olvidarlo, olvidarme de todo y de todos, pero simplemente no puedo… y si dejo que lo que lo que pasa entre nosotros siga, te estaría utilizando y no quiero eso… tu eres alguien especial, alguien en quien siento que puedo confiar y me confundes… no se lo que en verdad siento hacia ti… porque llegas a mi vida en el momento en que mas necesito de alguien para apoyarme y me haces sentir cosas que nunca había sentido por nadie y en verdad no quiero hacerte daño, no quiero utilizarte de ese modo…- termine, lo mire sintiendo que necesitaba decir eso, mas que nada a modo de disculpa por todo lo que lo he hecho pasar, luego mire mis manos avergonzada de haberlo dicho, el rio suavemente.
-Meredith… eres tan noble y linda, es por eso que me gustas mucho, y quizás no te conosca lo suficiente, pero lo que conozco de ti me encanta y si necesitas a alguien para sacarte a ese estúpido de la cabeza yo estoy aquí, y no quiero que tengas miedo a hacerme daño, esta es mi decisión y no la cambiaria por nada del mundo- lentamente sus manos fueron hacia mi cara enmarcándola y haciéndola subir hasta quedar del nivel de la suya, sus labios fueron a los mios en un beso dulce y muy tierno.
El es la persona mas maravillosa que he conocido, es dulce, tierno y muy guapo; el hace que todo lo demás se me olvide o tenga menor importancia al estar a su lado, y me siento mal por hacerle esto… el no se lo merece pero no tengo otra elección…
Nos quedamos allí por el resto de la hora, riéndonos de cosas tontas y besándonos, me sentí feliz al estar junto a el y en verdad me encanta pasar mi tiempo con el, me hace sentir relajada y tranquila, como si no existiera nada mas que solo nosotros dos, no se aun lo que siento por el, pero lo que sea me gusta y mucho.
Escuchamos sonar el timbre que marcaba el termino de la hora y cuando nos íbamos el tomo mi mano tiernamente, pero yo la solté mirándolo
-Alexander yo… no quiero que nos vean juntos aun- le dije – no quiero que pienses mal, tu me gustas pero…
-Nathan de nuevo ¿cierto?-yo solo asentí muriéndome de la vergüenza que sentí –otra vez ese tipo…- el suspiro – yo hare que te olvides de el te lo prometo- dijo mirándome a los ojos –no tengo problema en que lo mantengamos oculto por algún tiempo, pero tienes que estar consiente de que algún día el se va a enterar…
-lose, solo que no quiero que ocurra aun, entiéndeme… el es o… fue alguien importante para mi.
El respiro profundo –lo entiendo y no te preocupes- dijo mirándome a los ojos con una mirada muy tierna.
-Gracias- le dije y me acerque poniéndome de puntillas a darle un beso en la mejilla –¿vamos?
-si- caminamos juntos hacia el instituto y cuando entrabamos nos encontramos a Nathan, el nos miro y se veía furioso como si en cualquier momento correría a golpear a Alexander, trate de caminar mas rápido mientras nos dirigíamos a los casilleros.
Sentía las miradas furtivas que nos lanzaban mientras caminábamos hacia los casilleros, es obvio que ya habían comenzado a hablar de nosotros y los chismes en el instituto corren rápido, asi que ya debería estar todos enterados de que estamos juntos o alguna otra cosa que en verada ni quiero saber.
Saque las cosas que necesitaba del casillero y Alexander me fue a dejar al salón en que me tocaba, el tenia trigonometría junto con Nathan y yo idiomas, el saber que es tocaba juntos me puso un poco nerviosa.
Me senté un poco alejada de los demás queriendo sentarme sola, pero siempre hay alguien que se sienta a mi lado y es algo que no puedo evitar, esta vez era una chica rubia la cual comenzó a hablarme, trate de ser lo mas amable que pude pero mi mente se deslizaba fue de allí pensando que estaría pasando con Alexander y Nathan.
Trate de poner atención y poner los pies en la tierra por un momento pero la chica rubia seguía hablando, hasta que hablo sobre Alexander y yo, y bueno eso hizo que tuviera toda mi atención.
-Bueno Meredith… ¿es verdad que estas saliendo con el guapísimo Alexander?- dios como corren los chismes en este instituto la mire incrédula –Bueno tu sabes como son y están diciendo que tu y el… bueno tu ya sabes…
-Eso no es de tu incumbencia ni la de nadie.- le dije secamente y bueno un poco furiosa.
En lo que quedo de clase ella no hablo mas y yo puse atención a la clase olvidándome de ella, la clase paso rápido y no me di ni cuenta cuando ya me encontraba fuera del salón hacia mi casillero; cuando llegue busque mi cuaderno de trigonometría pero no lo encontré, y luego recordé que lo había dejado en mi coche.
Cerre mi casillero y camine hacia el aparcamiento, ya había dejado de llover pero afuera no había nadie, pero cuando me hacercaba a el aparcamiento vi a Alexander caminando hacia su auto y un poco mas lejos iba Nathan justo hacia el.
Alexander abrió la puerta de su auto pero Nathan, que había llegado ya a el, se la cerro estrepitosamente, Alexander se dio la vuelta para verlo y los dos se miraron furiosos.
Yo me quede paralizada mirándolos, sin poder hacer nada y muy segura que de un momento a otro comenzarían a pelear.
-Quiero que te alejes de Meredith- dijo Nathan sin rodeos y muy furioso.
-¿y quien eres tu para venir a decirme eso?- Nathan apretó la mandíbula enojado mientras Alexander seguía –que yo sepa ni su novio, ni su amigo o sea no eres nada de ella, así que mejor ahórrate esto y ándate.
Dios, me quede pasmada mirándolos, sin comprender nada, ¿porque Nathan le reclamaba por mi?… es ilógico… absurdo…
-Lo que yo sea de ella no te incumbe- el se acerco mas a Alexander con un aspecto desafiante y amenazante –solo te estoy advirtiendo que te mantengas bien alejado de ella.
-¿y porque debería hacerte caso?
-Por que o si no te va a ir muy mal en este instituto– Alexander rio desafiante
-¿Me estas amenazando?
-tómalo como quieras- le dijo Nathan
-Tu no eres nadie para decirme lo que debo o no debo hacer y menos para amenazarme, lo que yo haga o deje de hacer con Meredith es mi problema y de ella.
Nathan apretó sus puños a los lados y se dio la vuelta eligiendo irse, Alexander rio.
Y en verdad pensé que se había acabado, pero de repente Nathan de se dio la vuelta y golpeo a Alexander en la cara con su puño.
Un hilillo de sangre salió por la comisura de la boca de Alexander, y el furioso empujo a Nathan contra su auto poniendo su antebrazo en el cuello de este.
Corrí a detenerlo antes de que se hicieran mas daño
-¡Alexander! ¡para!- el lentamente bajo su brazo del cuello de Nathan pero no dejo de mirarlo ni un minuto, al llegar me puse al lado de Alexander mientras Nathan frotaba dolorido su cuello.
-Meredith…- dijo graznando
-No quiero escucharte Nathan, primero me tratas mal, luego golpeas a alguien importante para mi, ¿Qué sigue?, ya me hiciste todo el daño que querías ahora déjame tranquila, no quiero saber nada mas de ti- le dije furiosa.
Me di la vuelta tomando la mano de Alexander, tirando de el para que nos fuéramos, no entiendo a Nathan es un estúpido y un idiota! Y no quiero saber mas de el.
Por el rabillo del ojo vi como Nathan nos quedaba mirando estupefacto, bueno el se lo merecía por que es un imbécil.
En realidad no lo entiendo pero el hecho de que los dos se hayan peleado por mi, me gusta y me hace sentir extraña.
Estábamos entrando al instituto y me di la vuelta hacia Alexander, quien aun tenia sangre en la boca a causa del golpe que le dio Nathan, saque un pañuelo y me acerque a el.
-¡Dios Alexander mira como te dejo!- le dije limpiándole la sangre de la boca, el me miraba fijamente con expresión seria.
-no es nada- dijo tomando mi mano -¿Por qué lo hiciste?
-¿ el que?
-tomarme la mano frente a Nathan, se suponía que el no debía saber todavía- mire hacia otro lado y me mordí el labio inferior.
-no se… sentí rabia, y quería que el supiera que mi vida no gira en torno a el y que hay mas personas… lo siento si te molesto… pero sentí mucha rabia- Alexander rio suavemente y beso el dorso de mi mano que aun seguía atrapada por la suya.
-no tienes nada que sentir hermosa, esta es mi decisión como ya te dije- me dedico una hermosa sonrisa que fue suficiente para hacer que me temblaran las piernas y querer abrazarlo y no soltarlo nunca…
Me fue a dejar a clase y luego el se fue a la suya y mientras lo veía desaparecer por el pasillo recordé a Nathan… la furia que vi en sus ojos… y en realidad no se que pensar, siento que no debo hablar nunca mas con el y olvidarlo pero se que aun siento algo por el…
Fui a sentarme junto a Cecily, ya que no quería que ocurriera lo mismo que en la hora pasada con esa chica rubia, ella hablo toda la claseaunque no la escuche ya que me encontraba fundida en mis pensamientos, varias preguntas rondaban mi mente por ese momento como ¿Por qué Nathan le dijo a Alexander que se alejara de mi? Y ¿Por qué se enfureció tanto cuando este le respondió que no? Dios mi cabeza duele y Cecily aun no para de hablar…
Toco el timbre y me levante rápidamente tomando todas mis cosas tratando de huir de Cecily, pero antes de que lo lograra ella me agarro del brazo.
-¿vas a comer con nosotros?
-eh… Cecily yo… creo que no- dije mirándola
-¿Por qué?- dijo extrañada
-es que… yo…- suspire no quiero decirle la verdad, pero si no lo hago ella se enojara conmigo y no quiero eso –estoy enfadada con Nathan y no lo quiero ver… por eso pensaba comer hoy con Alexander.
-ah, pero no te preocupes, no creo que Nathan este allí, y puedes llevar a Alexander contigo ¿Qué dices?- termino Cecily con una mirada esperanzada y me dio pena decirle que no.
-bueno, voy a hablar con el.
Camine alejándome de ella, al salir del salón vi a Nathan, el me miraba sombrío, rápidamente comencé a caminar en la dirección opuesta a la suya y por el camino encontré a Alexander y el me dedico su bella sonrisa.
-hey- le salude con una sonrisa.
-hey
-em… me preguntaba si quieres comer conmigo y… mis amigos?- le pregunte nerviosa y sintiéndome la persona mas estúpida del mundo.
-claro, solo quiero ir a dejar mis cosas a mi casillero y vamos- dijo sonriendo
-si- caminamos juntos no sabiendo como actuar y sintiéndome más tímida que nunca, el me hace sentir así, tímida como si fuera el primer chico con el que sales y no sabes que hacer, pero el esta lejos de ser mi primer chico y me encuentro estúpida por sentirme asi, cuando muchas veces he estado en esta situación y nunca me he sentido asi… debe ser porque se que el no es igual a los otros chicos con los que he estado, nunca he conocido a alguien tan hermoso por dentro y por fuera como el.
Cuando llegamos al casino, este estaba lleno a excepción de tres sillas en la mesa en donde Cecily y los demás se sentaban, todos menos Nathan. No verlo fue un gran alivio, porque en verdad no se lo que haría si el estuviera allí sentado.
Nos sentamos justo en frente a la silla que estaba vacía al lado de Cecily quien nos miraba, le sonreí levemente mientras Alexander saludaba a los demás y luego de eso fuimos a comprar nuestros almuerzos y mientras nos sentábamos en la mesa una nueva bandeja se situó frente a la mía, levante la mirada y unos ojos azules como el mar me miraron directamente, me quede helada sin saber que hacer ni decir… solo un pensamiento coherente pasaba por mi mente en ese momento con alarma “Nathan esta aquí!”

viernes, 21 de mayo de 2010

Directamente al infierno

Capitulo 6

Nos tocaba clase juntos y cuando llegamos ya había empezado la clase, la profesora la señora Amelie Clerkson, nos miro feo, pero no dijo nada, nosotros nos sentamos juntos al final del salón, el me miro y rio por lo bajo.
-Parece que te estuviste revolcando en el pasto- dijo divertido, mientras me sacaba una hoja de mi pelo, yo reí sin ganas y ácidamente.
-Graciosito- le dije, ocultando el hecho que me encantaba reír con el, también me gusto estar con el en el pasto, lo pase muy bien.
Mire hacia adelante en un intento de sacarlo de mis pensamientos y concentrarme en otra cosa, poner atención en la clase, aunque esta materia ya me la sabia, era un repaso, pero necesitaba pensar en otra cosa por el momento, lo logre solo por unos minutos hasta que un papel sobre mi cuaderno me llamo la atención.
"Estoy aburrido, cuéntame algo, no se, sobre cualquier cosa, lo que sea" sonreí al leer lo que decía
"¿Porque no tratas de poner atención a la clase en ves de mandarme notitas mejor?" se la entregue, vi su deslumbrante sonrisa y se puso a escribir.
"porque me se la materia" escribió simplemente
"¿así? Bueno pues yo no" le escribí cortantemente, me divertía pero tenia la extraña sensación de que nos miraban y esto solo iba a servir a que incrementaran los chismes que habían sobre nosotros.
"¿Te he dicho antes que eres una pequeña mentirosa? Se que eres la que tiene mejores calificaciones y esta materia es solo un repaso" me pillo argg! Maldición!
Le mire y le sonreí, tratando de disimular la tremenda rabia que siento.
"¿ y como supiste eso?" lo vi encogerse de hombros y sonreír.
"Me lo contaron, cuando eres la persona mas popular del instituto todo el mundo sabe de ti, no es difícil averiguar preguntando" sonreí al comprender que había preguntado por mi.
"¿y que mas te contaron?"
"Cosas, aunque creo que casi la mayoría son puros chismes" sonreí a eso también, aunque no se porque, debe ser ya que el no cree todo lo que se dice de mi y crean que se dicen varias cosas, unas no muy buenas o muy puras, saber que el confía en mi aunque sea un poco es bueno
"Que bien que no creas todo lo que dicen mi"
"Meredith? ¿te puedo hacer una pregunta?"
"Si claro"
"Cuando te encontré en ese patio tu...estabas llorando cierto?" Me quede helada al leer el papel, mi mente vago por los recuerdos que aun están frescos en mi mente, Nathan, sus palabras duras y frías, su beso agresivo contra mis labios
"Si", no se bien porque le contesto, no debería haber escrito nada y dejar el tema ahí, pero no lo se, es como si necesitara contárselo, decirle la verdad, ser sincera con el, aunque no se nada de el
"Es por ese chico, Nathan, ¿cierto?" Dios, Alexander no lo iba dejar ahí, y si el seguía preguntándome cosas no se lo que haría
"Alexander, no quiero hablar de eso, por favor"
"Lo se, lo siento, es solo que si el te hizo algo yo..."
Mire para otro lado y me dije a mi misma que esto no estaba pasando, no quiero mentirle a Alexander, siento algo por el que no se como explicarlo, es algo que me hace confiar en el como nunca he confiado en alguien, por otra parte no puedo decirle la verdad, decirle que me humille estúpidamente frente a Nathan y que el me trato como una perra.

"Mira, hablemos después si" Hice lo único que podía hacer, evadir la conversación, se que es estúpido que lo haga, Alexander me lo volverá a preguntar y no voy a tener mas remedio que decirle la verdad.
Alexander me miro y por un momento temí que no fuera a dejar el tema ahí, pero el no dijo nada, solo me miraba, me removí en mi asiento inquieta.
“Deja de mirarme, me pones nerviosa” le escribí en el papel, el sonrió, con su particular sonrisa sexy, mostrando el intrigante hoyuelo que se le forma en la mejilla al hacerlo.
“Lo siento, es solo que no puedo dejar de mirarte, eres muy bonita ¿lo sabias?”
“Si, claro que lo se, por algo soy la mas popular”
“ Modesta ¿eh?” nos miramos y ambos reímos, dándonos cuenta tardamente que estábamos en clase y que todo el mundo en ella nos miraba.
-Señorita Somehaldert y compañía, retírense de mi clase ahora mismo- dijo la señorita Clerkson furiosa con nosotros, mire a Alexander, el me miraba y lentamente recogimos nuestras cosas y salimos del salón.
Cuando estuvimos fuera, El me miro y río suavemente con su risa exquisita, como si nada pasara, a decir verdad esa risa me comenzaba a irritar, la forma de su boca cuando la hacia, era algo parecido a una sonrisa torcida que me deja queriendo besarlo locamente.
-¿Qué te parece tan gracioso?- le dije exaspera, no se como se puede reir en estos momentos, la verdad no me preocupo de que nos hayan sacado de la clase, estoy mucho mas preocupada de los chismes que de seguro van a haber sobre nosotros mañana.
-De tu cara…
-¿A si? ¿ y que tiene de graciosa mi cara?- le pregunte realmente molesta, como se puede reir tan descaradamente de mi y además decírmelo, y de mi cara! cuando hace unos minutos me decía que era bonita. El rio de nuevo su sonrisa era profunda, sexy, ya no estamos fuera de la sala habíamos comenzado a caminar hacia los casilleros, el pasillo estaba solo ya que todo el mundo se encontraba en clases ahora.
-Es que te ves tan preocupada…-rio- no se de que te preocupas tanto, si solo tenemos que conseguir un pase para la próxima clase, no sabia que te preocupara tanto que nos sacaran de clase…¿o no es eso?- me dijo con una sonrisilla picara.
-No, no es eso- hice una mueca –es solo que…. No te imaginas todos los chismes que van a haber sobre nosotros mañana…
-¿De verdad eso te importa tanto?
-Bueno no… pero… tengo una reputación sabes?
-Si me imagino- dijo sonriendo
-Deja de reírte de mi- dije exasperada
-Lo siento, lo siento- dijo tratando de controlarse- es solo que te preocupas mucho de lo que los demás podrían pesar de ti y eso no te deja ser tu misma, deberías dejar de pensar en el que diran y hacer lo que de verdad quieres, o sientes.
-Wow, eres todo un filosofo ¿eh?- el se encogió de hombros tan casual y sexy que me quede como una tonta mirándolo, sin recordar lo que hablábamos.
-Solo digo lo que siento- lo mire tratando de concéntrame en la conversación y no en lo hermoso y caliente que es.
-¿Así?¿y que es lo que sientes o piensas ahora mismo?- el rio.
-¿De verdad quieres que te lo diga?
-Si, digo si tienes el valor de hacerlo- el rio ante mi pequeño desafío
-Pienso que eres absurda por preocuparte por estupideces como lo que digan de ti… y en que te ves increíblemente hermosa cuando estas preocupada- mi cara enrojeció tanto que estoy segura de que tengo que estar mas roja que un tomate. El se acerco dejando solo escasos centímetros entre nosotros.
Para ser sincera sus palabras me encantaron y me hicieron sentir mas bonita de lo que nada o nadie me a hecho sentir, quiero besarlo, acortar esos pocos centímetros entre nosotros y sentir sus labios contra los míos, necesito besarlo como no he necesitado nada en mi vida….
Como si leyera mis pensamientos, Alexander me beso, se acerco lentamente no dejando de mirarme , su brazo rodeo mi cintura mientras su otra mano iba hacia mi cara, acariciando desde mi mejilla hasta llegar a mi mentón, el lo alzo suavemente, haciendo que nuestros labios conectaran…
Cerré los ojos dejándome llevar por la ola de sentimientos que me embriagaban. El beso fue increíblemente tierno, dulce y lindo, que me hizo olvidar todo lo demás y solo quedara el… solo el… Alexander… como si estuviera inmersa en un hechizo del cual no puedo ni quiero salir…. Sus labios son suaves y cariñosos, pase mis brazos por alrededor de su cuello, tocando su pelo, sintiéndolo entre mis dedos, sentí miles de mariposas en mi estomago y mi piel hormiguea donde el me toca.
Lentamente el se separo de mi, yo abrí mis ojos aun sintiendo el sabor de sus labios en mi boca, el me miraba, sus ojos fijos en los míos, supe en ese instante que estaba mal…el beso estaba mal, yo no debería estar con un chico ahora, no ahora, cuando estoy mas confundida que nunca y no se lo que quiero.
Me aparte de el, me miro confundido y tuve ganas de abrasarlo, de besarlo de nuevo, de besar eso hermosos y suaves labios, de acariciarlo, de hundir mis dedos en ese rebelde pelo…
-¿Qué pasa?- pregunto confundido, respire hondo
-Esto esta mal Alexander… nunca debió pasar… yo…. Lo siento- me di vuelta inmediato con vergüenza de verlo a la cara, corrí hacia el estacionamiento lo mas rápido que puedo y mientras lo oigo llamarme.
Me fui del instituto no sabiendo donde ir, confundida sintiéndome mas sola que nunca.
No se si lo que dijo Nathan es verdad yo…. Estaba segura amarlo, por lo menos hasta ayer, no creo que ese sentimiento haya desaparecido así como así, es imposible, pero Alexander… el me confunde totalmente, no se que siento por el… el me hace sentir extraña, como si fuera la mujer mas linda del mudo, me hace pensar en que realmente siento por Nathan… y en un solo día!
Dios!, Quizás si soy lo que dijo Nathan… quizás soy la zorra que me llamo…
Cuando estacione el auto me encontraba en el pequeño cerro de la playa cerca de mi casa, me senté allí sola, mirando el mar, pensando… no se si me gusta Alexander pero tampoco se si me gusta Nathan… estoy tan confundida…
Me quede sentada allí horas, hasta que el atardecer llego, y me tengo que ir, fui a mi casa, solo para encerrarme en mi habitación sola de nuevo, me duche y me acosté, pero no puedo dormir, hoy el día fue intenso y no se si quiero ir mañana al instituto a enfrentarme con Nathan y Alexander de nuevo…
Miles de ideas pasan por mi cabeza, no dejándome dormir, atormentándome, haciéndome sentir sola y miserable.
Alexander es tan tierno, lindo, me trata tan bien y es agradable hablar con el y sentirlo junto a mi, mientras que Nathan… es el chico que he querido toda mi vida, el es lindo tierno, o por lo menos lo era… hasta hoy, o
Entiendo como pudo cambiarlo tanto decirle que me gustaba, el no es como se comporto hoy, pero al solo recordar sus palabras tan frías y distantes… me hace pensar que si…. Que si es asi y quizás nunca lo conocí bien… quizás solo conocí la parte buena de el…
Estoy realmente confundida, no se que le diré mañana a Alexander sobre el beso, decirle que no me gusto, que no sentí nada, o que el no me atrae, seria una gran mentira, porque si me gusto su beso, me encanto, me hizo sentir cosas que nunca había sentido con nadie, y además el me atrae mucho sus ojos me hipnotizan al mirarlos y su boca es tan endemoniadamente sexy…
Me di vueltas en mi cama tratando de sacarme de la cabeza a esos 2, me siento raramente observada, al igual que la noche pasada, esa sensación me asusta como el infierno, no se si últimamente estoy volviéndome muy paranoica o que, pero juro que siento a alguien observándome…
Me levante de la cama y cerré las cortinas y luego volví a mi cama y me tape totalmente con las mantas tratando de dormir.

jueves, 25 de marzo de 2010

Capitulo 5

Camine lentamente hacia la mesa de Nathan, su mesa esta lejos de la que comúnmente ocupamos y esta solo, siendo Nathan es raro que este solo siempre se encuentra rodeado por sus admiradoras, aun no estoy muy convencida de lo que voy a hacer, tengo miedo a que el vaya a reaccionar mal o que no quiera hablar conmigo, si lo se, soy una completa cobarde y no estoy siendo capaz de corregir lo que dije, mi error.
Oh Dios ayúdame!! Estoy frente a su mesa, el no nota mi presencia por que esta con la cabeza hacia abajo mirando su celular, ignorando todo lo demás, ignorándome, en la mesa enfrente de el esta una bandeja de comida con restos de comida.
-Nathan- dije bajito, casi como un susurro, no me presto atención ni dio indicios de haber escuchado, respire profundo y dije de nuevo -Nathan- mas fuerte, el lentamente levanto la cabeza, sus ojos azules me miraron aburridos y luego fueron fríos, distantes, esa mirada hizo a mi corazón encogerse de miedo de perderlo, perderlo para siempre.
-¿Qué quieres?- dijo rudamente.
-yo… bueno yo…- dije intimidada por su tono de voz -quiero que hablemos- dije finalmente.
El rio, una carcajada sin humor y dijo – de que quieres que hablemos ¿eh?-
-Tu sabes de que…- Dios varias personas de las mesas cercanas a la de Nathan nos miraban curiosas – por favor, necesito que hablemos pero no aquí- dije suplicando, esto era decadente, yo suplicando! Dios!
-Esta bien- dijo cuando vio que nos miraban –vamos-
El se levanto de su mesa y lo seguí fuera del casino, pasamos por el hall y seguimos el camino hacia el patio viejo.
Era un patio bonito lleno de flores y bancas, ya no se utilizaba y todos pensaban que estaba cerrado. A veces me escapaba de clases y me iba allí para estar sola.
Solo unos pocos sabían que se encontraba abierto y no lo compartían con los demás. Yo y mis amigos lo descubrimos hace algún tiempo y lo hemos mantenido en secreto desde entonces.
Cuando llegamos allí, el se mantuvo de espaldas, indiferente, sin decir nada, esperando a que yo hablara.
-Nathan… yo…- dije indecisa, no quiero sonar como una arrastrada pidiéndole perdón ni nada de eso.
-¿Pero que?- dije dándose la vuelta claramente enojado, lo podía ver en sus ojos y lo podía sentir en su voz –¿que me vas a decir? ¿Qué te diste cuenta de que no te gusto y que de plano te gusta el nuevo?- dijo enfurecido.
Estoy impresionada, no puedo creerlo, como sabia Nathan lo de Alexander, o sea si nos vieron muchas personas pero no hicimos nada, aparte imagine que se demorarían por lo menos un día en que el rumor llegara a Nathan, que ingenua fui!
-Yo…-Dije mirándolo, el me miraba fríamente, su cara es una mascara sin emociones, nunca lo había visto así, siempre había sido tan alegre tan cariñoso, respire hondo tratando de encontrar valor –no era eso lo que te quería decir- dije decidida
-¿a no? ¿entonces que es?- dijo fulminándome con la mirada
-yo… yo me equivoque al decirte lo que te dije ayer- me aterraba pensar en lo que el respondería, pero tengo que seguir, ya empecé y tengo que terminarlo –tu de verdad me has gustado desde hace años y no me había atrevido a decírtelo por miedo a esto… a que me odiaras, ahora se que me equivoque al decirlo y se que no debí decirlo nunca… yo… o quiero perder tu amistad Nathan… no quiero perderte… lo siento- dije apenada.
El se puso a reír, no esperaba esta reacción, de verdad que no, se reía, se reía de mis sentimientos hacia el…
-¿ de verdad creíste que me creería eso?- dijo riéndose –es solo una escusa, te conozco Meredith, es solo una absurda escusa para que puedas estar con el nuevo porque anoche la cagaste diciendo que me querías y todo eso, es un absurda escusa para que puedas ir a enredarte en las sabanas con el como la zorra que eres.
No lo aguante mas le pegue una cachetada fuerte, mi mano dolía, la sentía arder, pero mas dolían las palabras que me dijo Nathan, se repetían una y otra vez en mi mente clavándose como cuchillos en mi corazón, el no me creía, no creía en el amor que siento hacia el, el no me cree, no me conoce, cree que soy una cualquiera…
El me miraba atónito y furioso a la vez, con su cara llena de furia me agarro los brazos fuertemente, atrayéndome hacia el, sus manos me hacían daño allí donde me agarra fuerte.
-¿Qué… acaso no es cierto?- me dijo, su cara estaba cerca de la mía, podía sentir su aliento en mi cara, trate de zafarme de su agarre pero fue imposible, Nathan es bastante fuerte y mucho mas grande que yo, las lagrimas picaban mis ojos amenazando con salir, con toda mi fuerza lo mire a los ojos alzando mi cara enfrentándolo.
-No, no lo es- dije firmemente tratando de sonar segura y fuerte. El se rio de mi respuesta y bruscamente me beso, el beso no fue nada de lo que pensé alguna vez que seria, yo siempre me imagine un beso de Nathan, suave, dulce, cariñoso, bueno pues este fue todo lo contrario, fue agresivo, sin ningún sentimiento mas que el odio y el desprecio, fue como si quisiera comprobar algo, fuera lo que fuera que quería probar no deje que lo hiciera, rápidamente lo empuje con toda mi fuerza y le di otra cachetada, furiosa de que me haya usado de aquel modo.
El me miro sus ojos llameaban de odio y furia, y sin decir una palabra mas se dio la vuelta y se fue enojado, odiándome mas que nada.
Mientras lo veía marcharse, me encontraba al borde de las lagrimas y me derrumbe en el suelo cuando dio la vuelta a la pared que ocultaba la puerta de el resto del patio, saliendo de mi vista, parecía que mis piernas ya no podrían sostenerme por mas tiempo, las lagrimas fluyeron por mi cara mientras se repetían en mi mente sus palabras, el desprecio que había en ellas y mis labios aun podían sentir sus labios agresivos, queriendo hacerme daño, me duele pensar que esa era la misma persona que quiero con todo mi corazón, la persona con la que compartí tantos años, al que me hablaba con tanto cariño cuando me encontraba mal, la que fue mi amigo…
Sentí un profundo hoyo en mi pecho de puro dolo, es como si me hubieran arrancado una parte importante de mi dejándome mas sola que nunca.
Me niego a creer que ese fuera Nathan al que quería, me niego a creer que haya cambiado tanto, el era tan dulce…
Me hice un ovillo tratando de hacerme pequeña en un intento desesperado por cálmame, pero sintiéndome vacía por dentro.
No se cuanto tiempo estuve aquí sumida en mis pensamientos, y solo fui consiente de pasos que se acercaban hacia donde me encontraba, rápidamente me seque las lagrimas, odiaba que me vieran llorando, tan frágil y desconsolada, la única persona que me ha visto llorar es mi nana y nadie mas, para mi que me vean llorar es una debilidad y odio las debilidades…
Cuando alce la mirada una cabeza rubia me miraba desde unos metros, los ojos marrones me estudiaban con detenimiento. De pronto pensé en como me vería yo allí sentada en la tierra, sola y con una miraba triste… una freak total… no lo culparía si deseara alejase de mi y pensara que soy una antisocial.
Pero el hizo todo lo contrario a lo que pensaba, se acerco lentamente a mi, sin apartar la mirada, cauteloso, puedo sentí su cálida mirada sobre mi incluso sin mirarlo.
-¿puedo sentarme?- pregunto tranquilamente.
Me encogí de hombros evitando mirarlo –como quieras- dije, el se sentó cautelosamente a mi lado aun sin apartar la mirada.
-¿Qué haces aquí?- dije curiosa, pero dudosa de mirarlo, pon vergüenza o por miedo a que viera lo frágil que en realidad soy, no lo se bien.
- Em… en realidad te estaba buscando hace un rato… vi como te ibas con el chico de pelo negro y luego lo vi allí afuera en el hall, y me peguntaba si estabas bien…
-¿Cómo conseguiste llegar aquí?- dije evitando decirle como estaba, pero también maravillada por el sonido de su voz que mágicamente me hacia sentir calmada, segura y me hacia olvidar, y sin siquiera pensarlo ya me encontraba hechizada por sus hermosos y profundos ojos, el se encogió casualmente de hombros y me sonrío.
-Solo le pregunte donde estabas- dijo simplemente.
Su voz, sus ojos, sus labios, su sonrisa, me reconfortaban y me hacían olvidar, pero por mas que me hacían olvidar las palabras de Nathan, no puedo olvidar el dolor en mi pecho, un dolor punzante que ni la magia de la voz de Alexander lo puede hace olvidar.
-¿Estas bien? Te ves triste- dijo, podía sentir su mirada en mi aunque yo no podía mirarlo, miraba mis pies, ahora muy interesada en ellos.
Sin previo aviso su mano tomo mi mentón dirigiendo mi mirada hacia su cara, su mano era suave y muy tierna en mi piel, lentamente su mano dejo mi cara a centímetros de la suya, su mirada me hipnotizo, sintiendo que caía en las profundidades de sus ojos.
-No me gusta verte triste- su pulga acaricio mi mentón suavemente haciendo que me olvidara de respirar y miles de mariposas revoloteen en mi estomago.
-Estoy bien- logre decir tratando de respirar, necesito alejarme de el, no puedo manejar lo que el me hace sentir, y ciertamente en ese momento lo no puedo hace frente a esto. Me aleje de el tratando de mantener la distancia y pode pensar con claridad –es solo que tuve un problema con Nathan- hice una mueca no queriendo seguir hablando de eso.
-Esta bien si no quieres hablar de eso conmigo, se que soy completamente un desconocido, solo nos conocimos ayer…
-No, no es eso, es solo que no estoy preparada para hablar esto con nadie aún- dije tristemente
-Entiendo- dijo pensativamente –pero si necesitas algo puedes confiar en mi, estaría encantado de ayudarte-
-Gracias-
-¿Sabes que? Mejor cambiemos de tema, hablemos de ti- dijo animadamente.
-¿Qué quieres saber de mi?- le pregunte sintiéndome animada por su tono.
-Um...- puso cara de pensativo, parecía un niñito chiquito pensando en su juguete nuevo, intentando obviamente distraerme, y saben que, por un momento lo logro y me encontraba con una sonrisa mirándolo –que tal si me hablas de ti, de tu familia, de cómo te llevas con ella- dijo el eligiendo un tema al azar.
- Bueno la relación con mi familia no es muy buena que digamos- dije haciendo un mueca, el sonrió culpable.
- Perdon yo no queria…
-No, no esta bien. Tengo una hermana y un hermano. Mi hermana me odia y para mi hermano no existo, em… mis padres son muy importantes, ellos son dueños de importantes empresas a lo largo del mundo y son reconocidos por todos, mi padre tiene muchas influencias, es amigo de varios presidentes. Pero ellos se llegan mal, su matrimonio fue un arreglo para tener mas dinero, son muy codiciosos, siempre estan peleando por cualquier cosa y no prestan mucha atencion a sus hijos…- suspiro –la unica a la que mas queria era a mi abuelita, bueno ella… murio hace dos años, fue muy doloroso estar cin ella todos estos años, ella era muy cariñosa y siempre me apoyaba, al morir ella me nombro su unica heredera y mis hermanos hirvieron de rabia al saberlo- sonrei al recordar el dia mi hermana me miraba con mas odio que nunca y yo sentia que habia ganado una batalla entre las dos –Bueno, um… tengo una nana, la conosco desde que era pequeña, ella me ha querido mucho y para mi es como si fuera mi madre… bueno, esa es mi historia- me encogi de hombros y lo mire embelesada por su belleza –nose porque te cuento esto es… extraño, apenas te conosco y siento como si pudiera confiar completamente en ti, es… raro- termine, frunci el ceño tratando de encontraruna mejor respuesta.
El sonrio, una lenta y sexy sonrisa que se extendio por sus labios, y sin poder evitarlo me quede mirando sus hermosos labios, queriendo besarlos, queriendo sentirlos.
Aparte mi mirada de el, si seguia mirandolo cometeria una estupides, de eso estoy segura, el tiene una mirada hermosa, unos ojos que te hechizan al mirarlos y no deseas dejar de mirarlos nunca.
-Me encanta que confies asi en mi- me dijo sonriendo y en su mejilla se formo un lindo y sexy hoyo, lo mire a los ojos.
-¿y tu? ¿confias en mi?- le pregunte con la mirada fija en la suya, sus ojos brillaron en respuesta a mi pregunta.
-Si ¿Qué quieres saber?- lo mire curiosa, queriendo saber todo sobre el, su historia, su vida, su familia, el rio suvemente acercandose a mi –te lo contaria todo, pero… creo que acaba de tocar el timbre- lo mire decepcionada, el volvio a reir con esa sonrisa suya intrigantemente sexy, su mano volo hacia mi cara quitando un mechon de pelo colocandolo detrás de mi oreja, su caricia fue increiblemente suave y exquisita –trendremos tiempo para hablar de eso, ahora tenemos que ir a clases- me dijo, el se encontraba peligrosamente cerca de mi cara, mi corazon latia desbocado y todo en mi queria cortar esos centrimentros que nos separaban y besarlo.
Ocupo todo mi autocontrol y fuerza de voluntad, dejar de mirarlo y alejarme de el, me intente parar, mis piernas dolian acalambradas, y antes de poder lograr mi objetivo me tambalie hacia el lado. Unos fuertes ygrandes brazos me atraparon cuando de seguro caia al suelo, me apretaron fuertemente atrayendome a su pecho, me apoye contra el necesitando estabilizarme, me senti segura y protegida entre sus brazos, levante la cabeza y los ojos marrones de Alexander me atraparon, sus ojos mostraban calides y tenian un brillo especial, ellos vagaron por mi cara, deteniendose en mis labios con una expresion que yo nunca habia visto en los ojos de nadie, poco a poco su cara se fue acercando a la mia y mis piernas temblaban amenazando con no poder seguir sosteniendome lo poco que lo hacian, y ya no era acausa del calambre, es provocado por Alexander, que acecarba lentamente su cara a la mia, mirando fijamente mis labios. Por suerte (o desgracia) para mi, el se detuvo a escasos centimetros de mis labios y en sus ojos paso algo… algo muy muy raro, que hizo que un escalofrio recorriera mi espalda, en sus ojos vi algo parecido al hambre, mi primer pensamiento fue que estaba loca, ya que paso tan rapido que apenas fui conciente de verlo y si no hubiera estado mirando sus ojos en ese momento no lo habria visto, pero alli estaba y estoy segura de que lo vi.
-Sera mejor que vayamos a clases- dijo Alexander, acenti saliendo de sus brazos, segura de poder pararme por mi misma ahora, trate de analizar lo que vi en sus ojos, algo extraño, raro, fuera de lo comun… ¿sera que estoy muy paranoica??? Puede ser que… ¿quizas me este volviendo loca y mi mente me pase malas jugadas haciendome creer que veo cosas que no son??... es mejor que deje esto asi y no darle mas vueltas al asunto.
Tan pronto como estuve un poco lejos de el, repare en mi apariencia, dios! Deberia verme toda desmaquillada y con los pantalones sucios, rapidamente me alise el pelo con las manos y sacudi mi pantalon, levante la mirada a Alexander, el me miraba y se veia tan endemoniadamente bien, no habia rastro de tierra en su ropa, entrecerre mis ojos mirandolo aun, es injusto que yo este hecha mierda mientras el sigue tan perfecto como siempre.
-¿Qué?- dijo riendo
-nada, solo encuentro injusto que yo este llena de tierra y tu no tengas ni una pisca de ella- acuse, el solo se encogio de hombros y sonrio.
-¿y que sugieres? ¿Qué me revolque en el piso para hacerlo mas justo?- pregunto con esa sonrisita suya tan particular que me gustaba, pero ahora comenzaba a irritarme, me encogi de hombros.
-Seria lo mas justo- dije indignada queriendo vengarme, me acerque a el, muy cerca de su cara, para que pensara que lo iba a besar, sus labios se hacercaron a los mios cayendo en mi trampa y nos encontrabamos a centrimetros de separacion, sonrei maliciosamente y lo empuje con toda mi fuerza, haciendolo caer, pero para mi sorpresa el agarro mi mano llevandome con el.
Caimos sobre el pasto que estaba detrás de el y rodamos, sin poder parar de reir, hasta que me encontre arriba de el, aun riendo.
-Eres una pequeña embustera- me acuso, yo lo mire con mi cara mas inocente.
-¿yo?- pregunte inocentemente y solo sirvio para que nos volvieramos a reir, sinceramente nno se de que nos reiamo, pero se sentia bien estar con el aquí en el pasto riendo de estupideces… era tan simple reir con el, era como que todo lo demas perdiera importancia…
El de improviso rodo quedando sobre mi y sus maravillosos ojos me miraron divertidos.
-Eres un tramposo- le dije sonriendo, su boca formaba un sexy e intrigante sonrisa y su pelo estaba totalmente desordenado, me dieron ganas de tocarlos, de arreglan con mis dedos su pelo, de pasar mis manos por el una y otra vez, su cuerpo estaba debilmente apoyado contra el mio, pero podia sentir su calor irradiando de el.
-Deberiamos ir a clases- dijo suavemente sacandome de mis pensamientos.
-Si- respondi, podria quedarme todo el dia aquí con el y no me importaria perder las clases, pero una vocecita en mi cabeza me decia que no, no se si era mi sentido de la responsabilidad o que, pero no me permirtia quedarme aquí con el en vez de ir a clases.
El se levanto y deje que me ayudara, luego de sacudir mu ropa con las manos fuimos juntos al salon, aun riendo de cosas estupidas.
---Fin del Capitulo---

sábado, 20 de febrero de 2010

Directamente al infierno

Capitulo 4

Sus Labios estaban solo a centimetrios de los míos tentándome a acercarme y besarlo. Su Boca, sus ojos, su piel es como un hechizo del cual no puedo escapar y del cual no hay retorno, necesito sentir sus labios junto con los míos, tocar su cara, su piel…

Se acerco un poco mas a mi, pero en el momento justo en el que pensé que iba a besarme… llego Cecily!!!!

-Meredith…- Su voz se fue apagando cuando vio a Alexander tan cerca de mi- um… creo que llegue en un mal momento.

-No- Me alejé de Alexander, si bien estoy molesta con la interrupción de Cecily, también estoy aliviada de poder poner un poco de distancia entre nosotros, es increíble lo que me pasa cuando estoy cerca de el… aborrezco la forma en que pierdo el control cuando estamos juntos, es horrible, ni siquiera creo poder caminar bien, mis piernas aun tiemblan y eso que ni siquiera nos besamos… dios!- no esta bien- dije sacando mi bolso de gimnasia de mi taquilla y guardando el que llevaba, además esto es mucha atención por un día, y lo ultimo que necesito es que corran chismes de que tengo un romance escondido con el nuevo, se como son y en un par de días seria la comidilla de todo el instituto.

Me volví hacia el

- ella es Cecily, mi amiga- dije presentándolos

-hola- dijo Cecily

-Hola- respondió él

-em… creo que te veo en el gimnasio- dije un poco nerviosa, por dios, esto es increíble, odio este sentimiento, odio estar así!, es como que perdiera todo mi control, toda mi voluntad, maldición!

-si, allí estaré-

Me di la vuelta y me fui rápido antes de cometer cualquier estupidez, nunca me había sentido así, y menos a causa de un hombre, nadie nunca me había hecho sentir nerviosa, débil, sumisa a su alrededor, ni siquiera Nathan!

Me dirigí a los camarines y me di cuenta de que todos en el pasillo me miraban.

-¿Qué fue eso?- Pregunto Cecily alcanzándome, no me había dado cuenta pero prácticamente estaba corriendo, respire profundo y camine al paso de Cecily.

-Nada- dije encogiéndome de hombros y recordé la maravillosa sensación de su fresco aliento en mi mejilla, sonreí.

-¿Estás segura? ¿no creo que haya sido por nada que estaban tan juntos? Parecía que iban a besarse!, además ¿Qué fue eso de “nos vemos en el gimnasio Alexander”?- dijo con una pésima imitación de mi voz.

-Solo fui amable- dije, pero cuando vi la cara de sarcasmo de Cecily, trate de explicarme mejor- mira el dijo que tendría la próxima clase libre y me pareció amable invitarlo a ver la competencia, ¿tiene algo de malo eso?- me encogí de hombros tratando de parecer inocente.

-Perdón! Meredith Somehaldert siendo amable?- Cecily estallo en una carcajada- El mundo se debe estar destruyendo para que tu seas amable con un extraño.

Su comentario me molesto, pero no pienso decirle nada, si ella me conociera un poquito sabría que yo si soy amable, pero no, ella no se ha ocupado de eso, solo de hacerse popular a causa mía.

A veces me siento tan sola…

-Meredith- Cecily me miraba curiosa y con un poco de culpabilidad, me di cuenta de que lo ultimo lo había dicho en voz alta. Me puse muy roja- no deberías sentirte así, sabes que me tienes a mi y a los demás chicos, siempre vamos a estar contigo pase lo que pase, siempre te vamos a apoyar, puedes confiar en mi y si es por Nathan…

-si es por Nathan…-lo dije para que no se sintiera mas mal, pero en realidad era por todo, no se como explicarlo es como si estuviera en un agujero del cual no se como salir- bueno es por todo… mi vida no es fácil Cecily…

-¿Bromeas? Por favor Meredith, tienes todo lo que una chica desearía en la vida, eres popular, tu familia es una de las mas ricas y reconocidas en todo el mundo, tienes la herencia que te dejo tu abuela solo para ti, todos te aman, todos los chicos morirían por salir contigo, tienes buenas calificaciones que digo buenas excelentes, eres hermosa, eres una buena atleta

-Solo es un pasatiempo- aclare con una mueca de incomodidad.

-Si, pero res la mejor que pueda haber en esta maldita escuela, eres excepcional en todos los deportes!- Termino Cecily exasperada, respirando entrecortadamente- o sea, de verdad Meredith, te envidio, me gustaría tener tu vida.

-No la querrías si la vivieras- dije desanimadamente.

Cecily y todos veían solo la parte buena, pero nadie conoce todos los problemas que tengo en casa y lo único que quiero es salir de allí para alejarme de todo ello.

Mientras estaba conversando con Cecily me estaba poniendo un traje para la competencia y ya estoy lista, déjenme decirles que es muy incomodo y lo odio.

-Ok, chicas basta de charlas- dijo la entrenadora Klein entrando al camarín, ella es una buena profesora y muy joven además de muy bonita- Meredith tu empiezas la competencia, ven vamos, las demás prepárense.

-Si entrenadora- dije, tratando de animarme y olvidar mi conversación con Cecily para poder poner mi sonrisa para todos

-Suerte- me dijo la entrenadora, claro no la necesitaría, odio esto y a pesar de todo soy muy buena en ello.

Tan pronto como escuche mi nombre por los altavoces salí al gimnasio que estaba repleto y la multitud aplaudía enloquecida.

Entre lentamente buscando una cara conocida… bueno no, en realidad busco solo una cara… la de Alexander, le sonreí cuando lo vi mirándome y sonriéndome también.

Ok, eso era todo, su sonrisa es hermosísima y con solo mirarla me anime, camine hacia la pista para hacer mi presentación, que es de gimnasia rítmica y la odio, pero de algún modo me obligaron, mis padres, es una mierda cuando te obligan a hacer algo que no quieres, pero me amenazaron con quitarme todo, mi carro, mi ipod, mi celular, mis tarjetas de crédito, cosas con las que simplemente no puedo vivir sin tenerlas, no es que necesite dinero, como bien dijo Cecily mi abuelita me dejo su herencia, que es mucho dinero, solo para mi ninguno de mis hermanos todo nada ni mis padres, pero no puedo disponer de ella hasta que cumpla dieciocho años, cosa que ocurrirá cerca de un mes. Así que por el momento me veo obligada a obedecer las órdenes de mis padres si no quiero quedarme con nada.

Hice la rutina que había ensayado un par de veces y a juzgar por los gritos eufóricos del público me salió bien.

Al terminar les dedique una sonrisa al público y me dirigí al camarín para terminar esto lo más rápido, sin embargo de camino hacia allá me encuentro con los profesores y algunas otras chicas que me felicitan y me dicen lo genial que soy y que me salió excelente la rutina y bla bla bla.

Les doy las gracias lo más amable posible y me dirijo de nuevo al camarín, cuando llego esta vacio, y doy las gracias por eso no aguantaría seguir esforzando esta sonrisa estúpida al recibir los halagos o reclamos de las demás.

Agradecida de tener un poco de intimidad también me saco el estúpido traje y me pongo mi ropa, recojo mis cosas y me dirijo a la salida.

Al salir me encuentro a Alexander apoyado en el muro, se ve tan sexy… ¡DIOS! Que me pasa… siento que me tiemblan las peras al ver su sonrisa resplandeciente, nunca en mi vida un hombre me había hecho sentir así, y esta sensación es nueva para mi.

-Estuviste genial- dice acercándose a mi.

-em… gracias, supongo- digo poco entusiasmada y encogiéndome de hombros.

-no pareces muy animada-

-no lo estoy

-¿Por qué? lo hiciste genial no entiendo por que estas así- dijo confundido.

-si lo se lo hice genial y todo eso, pero no me gusta hacerlo, era solo un pasatiempo hace algunos días atrás, que lo practicaba cuando me daba la gana.

- y ¿Qué hizo cambiar eso?

-me obligaron- dije desanimada- pero no hablemos de eso ¿si?

-ok

-¿Vamos al casino? Ya casi es hora de almorzar y me gustaría que conocieras a mis amigos- dije animándome

-Si vamos.

Caminamos por el hall hacia el casino, un lugar enorme y con muchas mesas.

-y ¿Qué tal? ¿te gusta el instituto?- pregunte

-em… no esta mal, un poco complicado y con muchas salas- dijo riendo

-pronto te acostumbraras, no es tan difícil luego de unos meses- lo conduce cerca de una mesa grande que estaba en el centro de la habitación, esa es la que comúnmente ocupamos con mis amigos, y como siempre ellos ya estaban allí.

Cuando nos fuimos acercando nos miraron todos en la mesa.

-Hola chicos!- dije saludándolos- este es Alexander…

-Lockmart, Alexander Lockmart- dijo el tranquilamente

Le presente a mis amigos y ellos fueron ambles con el, muy amables sobre todo las gemelas, no es que me moleste, bueno si! Me molesta y no se porque es estúpido.

Tan pronto como nos sentamos ellas o bombardearon con preguntas y se acercaron demasiado a el.

Trate de no prestarles mucha atención, pero no me resulto mucho, hasta que vi a Nathan, estaba sentado en una mesa solo, alejado de todos nosotros.

Necesito hablarle, pero no se si encontrare el valor de hacerlo, tengo miedo de que no quiera escucharme, pero tengo que intentarlo.

Llenándome de valor me levante de mi silla y me dirigí a su mesa.

---Fin del Capitulo---

miércoles, 10 de febrero de 2010

Percy Jackson y Los Dioses del Olimpo: El Ladrón del Rayo

Escritor:Rick Riordan

El Ladrón del Rayo




¿Qué pasaría si los dioses del Olimpo estan vivos en el siglo 21? ¿Y si aún se enamoraran de los mortales y que los niños-héroes podrían llegar a ser grandes - como Teseo, Jasón y Hércules?
¿Qué pasa si tu fueras uno de esos niños?

Tal es el descubrimiento que a los doce años de edad, Percy Jackson, se lanza en la búsqueda más peligroso de su vida. Con la ayuda de un sátiro y una hija de Atenea, Percy viaja a través de los Estados Unidos para atrapar a un ladrón que ha robado el arma original de destrucción masiva - el rayo- del maestro de Zeus. En el camino, debe enfrentar una gran cantidad de enemigos mitológicos decididos a detenerlo. Por encima de todo, debe llegar a un acuerdo con un padre que nunca conoció, y una Oráculo que le ha advertido de la traición de un amigo.






viernes, 5 de febrero de 2010

Directamente al infierno

Capitulo 3

Lo quede mirando como una estúpida, estaba impresionada, el no puede estar aquí… Bueno si puede pero…

Me reí, esto es bueno lo podría conocer y… bueno no se… ser amigos.

El se veía increíble, bueno es muy guapo y se viste fenomenal, mientras lo miraba me encontré con su mirada y me sonrió, le sonreí tranquilamente. Sentí un suave codazo que me hizo dejar de mirarlo y poner atención a Cecily.

-¿Quién es el?- Me pregunta examinándolo.

-oh!, es el chico nuevo, Alexander-digo tratando de parecer casual y hacer como que no lo conocía.

-¿Lo conoces?-rayos Cecily es tremendamente perceptiva, pero de ninguna manera le diré que lo conozco.

-no-

-ahh, porque no te ha quitado los ojos de encima desde que te vio-dijo riéndose.

-¿De verdad?-dije evitando mirar al frente.

-sip, parece que le gustas, creo que deberías darle una oportunidad, el es muy lindo.

-Em… no lo se Cecily, he tenido muchos problemas con los hombres.

-Bueno si, ese último con el que estuviste fue un verdadero imbécil.

-m…-dije asintiendo.

Claramente yo no lo decía por el, aunque si fue un estúpido, primero se quiso acostar conmigo, no lo logro así que fue por mis amigas, por suerte ellas me dijeron a tiempo y termine con el, pero luego de un tiempo supe que había rumores de que yo me había acostado con el, eso me enfureció y planee una pequeña venganza de la que el no salió libre.

Cuando mire al frente Alexander ya no estaba, mi mirada escarneo el salón hasta que lo encontré al otro lado mirándome, le sonreí tímidamente y el sonrió de vuelta.

Así nos pasamos la hora de clase mirándonos y sonriendo, hasta que vi a Nathan y mi sonrisa se apago, el no me miraba, estaba pensativo, y no pude evitarlo, me pareció tan Hermoso así… pero recode lo que sucedió anoche, de tan solo recordarlo se me rompe el corazón otra vez.

Tengo que hablar con el… tengo que arreglarlo todo, en un principio nunca debió saberlo no se que me paso en ese minuto… lo único que conseguí es que se aleje mas de mi… soy una estúpida, tengo que decirle que todo lo que hice fue un error y que no quiero perder su amistad por eso… no quiero perderlo… quiero que volvamos a ser los amigos que éramos, que olvide lo que dije… que lo necesito…

Pero no va a se tan fácil, el no quiere hablar conmigo, y ya basta de engañarme… nada va a volver a lo que fue antes, pero aun tengo una esperanza y no voy a rendirme.

Sonó el timbre para el fin de la clase, con un suspiro me levante y tome mis cosas para salir del salón.

En la puerta me encontré con Alexander.

-Hola- dije

-Hola, ¿Cómo estas?- Me pregunto.

-Bien ¿ y tu?

-Bien

-Em… Alexander, te quería pedir perdón por lo de anoche, yo…

-no te preocupes, no tienes por que pedirme perdón.

-Es que fue mi culpa yo iba un poco tomada y no mire la calle, pudiste haber tenido problemas por mi culpa.- dije apenada

-No te preocupes afortunadamente no paso nada, tu estas bien y eso es lo que importa- dijo tranquilamente

-ok- dije no muy convencida, estábamos caminando por el pasillo- Em.. ¿que te toca ahora?

-m… creo que historia en la sala 417- dijo mirando su folleto.

-¿y sabes donde queda?

Me miro con cara de confundo- creo que no- nos reímos.

-vamos te voy a dejar, mi sala queda cerca de la tuya-sonreí

-gracias-

-de nada ¿ y porque te cambiaste de instituto?

-um.. bueno me cambie de país, vivía en Londres y bueno mis padres son de los que viajan mucho, y se van mañana y yo me quedare algún tiempo mas por aquí.

-ah, ¿y no te importa quedarte solo?

-no, en realidad no- respondió, ya estábamos llegando a su sala

-bueno llegamos-dije con una sonrisa

-así parece, gracias eres muy amable- me reí tímidamente-okey, te veo luego-

-adiós-

Me fui de allí en dirección a mi salón con una sonrisa en la cara.

Aunque no se porque, puede ser por que era muy, pero muy guapo o porque me gusta, no lo se, solo lo conocí ayer cundo casi me atropella, y ahora esta que en mi instituto, es como si me sintiera atraída hacia el de alguna manera… no lo puedo explicar.

Pero aun tengo el problema con Nathan y, si lo que dijo Cecily es cierto y yo le gusto a Alexander, el seria quien podría ayudarme a olvidar a Nathan definitivamente.

Aunque si, suena un poco cruel y… si lo usaría y seria una mierda por hacerlo… pero es mi oportunidad de olvidar a Nathan.

Llegue atrasada a mi clase de ciencias, como de costumbre, cuando entre el profesor Medicson no dijo nada y siguió con la clase como si nada.

-¿Qué sucedió? Te vi salir con el chico nuevo de clases- me dijo Cecily que se sentaba en un pupitre continuo al mío.

-Nada, solo lo acompañe a su salón ya que estaba un poco perdido- dije tranquilamente.

-Si, seguro, tu la buena compañera ayudando al chico nuevo, que por cierto esta muy caliente, a encontrar su salón por ¿nada?-pregunto curiosa

-Em… Cecily por fav..

-No me digas mas-me dijo con una sonrisa- te gusta, te gusta!- dijo eufórica.

-Cecily, shh, no-dije tratando de calmarla, porque en realidad ni yo misma lo se.

-Meredith , no me mientas, tienes esa mirada y ese brillo en los ojos, solo cuando algo te gusta y lo quieres a toda costa, además ¿Qué tiene de malo que te guste el chico nuevo?- dijo calmándose.

-supongo que nada

-Entonces…

-uh…no lo se Cecily, no se si quiera tener algo con el o cualquiera por lo menos no aun-

-¿Qué sucede?

-nada

-Meredith…¿puedo hacerte una pregunta?

-Si claro- Aunque no me gusta para nada, ella nunca es tan seria, solo cuando es para temas muy íntimos y a decir verdad me incomoda hablar esas cosas con ella, si lo se, es mi mejor amiga y todo, se supone que debería confiar en ella.

-¿Aun te gusta Nathan?- Con la sola mención de su nombre lo recuerdo, tan lindo, tan perfecto y debe estar odiándome ahora.

Hace algún tiempo le conté a Cecily que me gustaba Nathan, gran error, solo que fue inevitable ya que ella me había encontrado llorando en el baño, a causa de una conversación que escuche en Nathan y Jhon, ellos hablaban de una fiesta (a la cual no fui), se rumoraba que Nathan se había involucrado con Nataly Grandom, mi enemiga desde hace muchos años. Jhon le preguntaba si lo habían “hecho” en la fiesta, y que los había visto mu juntos, para mi horror Nathan respondió que si, recuerdo que mi estomago se revolvió y me fui de allí al baño a llorar, fue allí cuando Cecily me encontró y no pude evitarlo le dije todo.

No quiero mentirle a mi amiga, es una de las cosas que mas odio, pero no se si decirle la verdad, se que puedo confiar en Cecily pero…

-Si- respondí en voz baja.

-¿Eso es lo que te tiene tan mal?- Pregunto preocupada.

-Si.

-¿Que sucedió anoche?- Cecily era muy perceptiva y sin poder contenerme mas le conté todo, como siempre acabo asiéndolo.

Cuando acabe ella me miro impresionada, pero no alcanzo a decir nada ya que el señor Medicson nos llamo la atención.

-Podria la señorita Somehaldert y la señorita Locdom callarse para poder continuar la clase?- dijo un poco enojado, todos en el salón nos miraban y Cecily se puso roja.

-Si señor, lo siento- dije con un poco de indiferencia.

Asi que tuve que quedarme calladita y tranquilita tomando apuntes, es enormemente aburrido y sin pensarlo vi que mi cuaderno tenia el nombre de Alexander y Nathan escrito.

Estoy ansiosa porque toque el timbre y termine mi calvario, nesecito saber que piensa Cecily sobre lo que le dije, si esta de acuerdo con lo que hice anoche, no puedo dejar de pensar en eso y… si lo se tengo que dejar de hacerlo pero no puedo.

En medio de mi lio mental Cecily me paso una nota dice:

“Meredith, tienes una cara fatal, tan malo estuvo lo de anoche?

No te preocupes Nathan te perdonara, no es tan estúpido y te quiere demasiado para perderte”

Le respondo:

“No lo se, el es muy orgulloso en estas cosas y además…

¿Te acuerdas de esa vez que hicimos aquel juego de las preguntas?

¿Recuerdas lo que respondió?”

Hace unos años tuvimos una reunión, hicimos ese jueguito de verdad o penitencia, la penitencia era tomarse un vaso de tequila a secas, por lo que estábamos un poco borrachos.

Llego el turno de Cecily y ella le pregunto a Nathan que si alguna vez su mejor amiga se enamorara de le ¿Qué haría?.

El respondió que nunca mas le hablaría y que nunca se lo perdonaría.

“Si pero el estaba borracho ¿recuerdas?

Y en tal caso creo que deberías olvidarte de el”- Escribió Cecily

“ Si lo se Cecily, se que tengo que olvidarlo,

Pero primero tengo que hablar con el y aclararlo todo

¿no crees?”

“Si tienes razón”

En ese momento sonó el timbre, cogí mis cosas y me fui a mi taquilla.

De camino me encontré a Alexander.

-Hey-dijo

-Hey- respondí con una sonrisa- ¿Cómo te fue?

-Bien, creo que tengo la siguiente clase libre.

-ah!, que bien, em… en ese caso te gustaría ir a verme al gimnasio, es que tengo una competencia y…

-si me gustaría- dijo con una sonrisa hermosísima.

-¿sabes como llegar?- pregunte burlándome.

-si, me hicieron un mapa- dijo con orgullo, yo solo reí, ya habíamos llegado a mi taquilla y el se quedo apoyado en las demás mientras habría la mía, mirándome, bueno no era el único, todos en el pasillo nos miraban curiosos de saber que pasa entre nosotros.

Me acerque a el y le hable al oído.

-Todos nos miran- dije calmadamente, el sonrió.

-entonces démosles de que hablar-y se acerco mas a mi, yo reí al tenerlo tan cerca, sentí su olor y su cálido cuerpo, sus ojos me miraban divertidos y a la vez son muy profundos, y hacían que mis piernas flaquearan, sus labios que estaban muy cerca de mi cara se curvaron en una sonrisa coqueta, que me hace pensar como serian al contacto con los míos, su aliento fresco en mi mejilla me mareaba y me hacia sentir rara, como si solo existiéramos el y yo…

---Fin de capitulo---