viernes, 18 de diciembre de 2009

Capitulo 2

Abatida encendí el carro y me fui de allí. No quería llegar a casa así que di vueltas por la ciudad sin rumbo fijo.
Luego de un rato trate de saber en donde me encontraba, no sabia en que lugar me encontraba solo que era una calle oscura y desierta, el alcohol que había tomado me estaba haciendo efecto, me empecé a marear, por lo que aparque el auto en una esquina, necesitaba un poco de aire y en el otro lado de la calle había un restaurant, me baje en busca de un poco de aire y me dirigí al otro lado de la calle al restaurant cuando unas luces me encandilaron, me paralice en ese instante.
Me inmovilice, estaba mareada, pero pude escuchar los frenos del carro tratando de detenerse, todo paso muy rápido, en un segundo me encontraba en frente del auto, con los ojos llorosos vi a un chico salir del mismo muy preocupado.
-¿Te encuentras bien?- dijo acercándose a mi preocupado
Lo mire un con ojos llorosos –Si…. Creo- Dije temblorosa
-¿Estas segura?- Asentí con la cabeza tratando de parpadear para quitar esas lagrimas de mis ojos -¿quieres que te lleve a un hospital para que te revisen?-
-no, no te preocupes, estoy bien, fue solo la impresión… es todo-
-m…- Me miro contrariado, me sentía mal, mareada, sintiendo que la cabeza me daba vueltas y todavía estaba un poco segada con lo de las luces por lo que parpadeaba rápidamente –Te voy a dejar a tu casa-
-no, tengo mi auto- comencé a caminar hacia el, pero me agarro del brazo deteniéndome
-No creo que estés en condiciones de manejar, vamos yo te llevo- quise contrariarlo, pero el se mantuvo firme en su agarre y me deje conducir por el hacia su auto.
Su tacto tibio en mi piel desnuda me hiso sentir escalofríos.
-¿Tienes frio?-pregunto amablemente el chico
-Si, un poco- al momento de decirlo se saco su chaqueta y me la puso en los hombros, dentro de ella estaba caliente, era reconfortante llevarla, tenia un aroma rico e indescriptible, el chico solo quedo con un fino chaleco y podía ver la forma de los músculos bajo el.
-Gracias- el me dirigió de nuevo hacia su coche
Le di las indicaciones de mi casa, luego el arranco el carro y me llevo a casa.
En el trayecto permanecimos callados, yo aun estaba medio choqueada con lo del casi accidente, y no fue hasta unas pocas cuadras de mi casa que el chico hablo.
-¿Cómo te llamas?- me pregunto, yo dirigí mi mirada hacia el.
-Meredith…y tu?- ahora que lo miro bien, el era bonito, tenia algo especial que lo hacia distinto a los demás chicos que he visto.
Era rubio, con la piel ligera, hermosa y exquisitamente bronceada con ojos marrones.
-Alexander-
-Ah- respondí y desvié mi mirada.
-¿Y que hacías en medio de esa calle sola a estas horas?- Me quede pensando un momento la respuesta, no quería decirle lo de Nathan ya que el era solo un desconocido.
Cuando vio que no respondía dijo-Se que no es de mi incumbencia solo que esa calle no es de muy buena reputación… bueno si no quieres decirme no lo hagas-
-No te preocupes solo pasaba a dejar a una amiga que vive cerca- ya habíamos llegado a la reja de mi casa por lo que baje el vidrio y me dirigí al altavoz.
-Josef, soy yo abre la reja-
-Si señorita-cerré el vidrio y trate de mirara hacia delante y no a Alexander.
El condujo por los jardines de la casa hasta la puerta principal y cuando llegamos paro el carro.
-Gracias por traerme.
-De nada- abrí la puerta y me disponía a sacarme su chaqueta cuando me dijo- no, no quédatela, hace frio afuera.
-Pero…
-No te preocupes, tengo más.
-Okay, bueno adiós y… gracias- lo mire a los ojos.
-De nada, adiós cuídate y trata de cruzar con cuidado las calles- el se rio con una sonrisa hermosa, yo me reí con el.
-Lo tomare en cuenta- me baje del coche y cerré la puerta tras de mi.
Subí las escaleras hacia la puerta principal de mi casa y cuando mire hacia atrás, el se estaba yendo y con un suspiro entre a mi casa.
En la puerta de entrada estaba Daniel, el mayordomo, le entregué las llaves de mi auto para que lo fuera a buscar, le di las indicaciones de donde se encontraba y subí las escaleras que conducían hacia mi habitación. Cuando estaba terminando las escaleras me dirigí nuevamente a el.
-A Daniel dile a Brethany que suba una bandeja de comida a mi alcoba por favor- y luego me dirigí de nuevo hacia mi habitación y cuando llegue me tendí en mi cama.
No puedo creer lo que había hecho, le dije a Nathan que lo amaba y mas tarde casi me atropella un coche… mi vida es trágica sin duda.
Al recordar eso me di cuenta que todavía llevaba la chaqueta de aquel chico… Alexander quien amablemente la había puesto sobre mis hombros cuando sentí frio, la chaqueta me quedaba grande, así que me hundí en ella oliendo su exquisito aroma.
Era extraño, el parecía distinto a todos los demás chicos que he conocido, era algo en el que lo hacia misterioso, no lo se con exactitud es algo extraño, lo malo es que nunca mas lo volvería a ver y solo me quedaba su chaqueta que olía exquisita y claro la conservaría ya que…
Un golpe en la puerta interrumpió la vía de mis pensamientos.
-Señorita Meredith, soy Brethany, ¿Puedo pasar?-
-Claro, adelante- Brethany entro a mi habitación con la bandeja de comida que le había pedido y me dejo en la cama.
-Aquí esta tu bandeja mi niña-
-Gracias- Brethany era mi nana, yo la quería y respetaba mucho, ella era mi cómplice en todo lo que se me ocurría, y también mi confidente, siempre me ha apoyado y ha estado ahí cuando mas la he necesitado, ella era como mi mamá, en realidad es como lo mas parecido a una que he tenido.
-¿Por qué llegaste tan tarde?-me pregunto preocupada, yo sin decir mas le conté todo lo que me había ocurrido mientras comía.
-¡oh! ¿Segura que te encuentras bien?¿ ese coche no te hiso daño?- ella estaba sentada a mi lado, tocándome y asegurándose que estuviera bien.
-Si nana, ese carro no me hiso daño, freno justo a tiempo, tranquila-pronto ella cambio la dirección de su mirada de mi hacia la chaqueta de Alexander que aun estaba sobre mis hombros.
-Ese chico fue muy amable en traerte hasta aquí en el estado en el que estabas-
-mm…- dije asintiendo.
-Meredith- ahora ella me miraba a los ojos- no te preocupes por ese chico…
-Nathan-
- Si el… no te preocupes por el, tranquila en realidad creo que el no es para ti mi vida-
Trate de contener las lagrimas, pero no pude y me apolle en el regazo de mi nana y llore.
Luego de un rato de que estuviera calmada Brethany me dio las buenas noches y me dejo sola en mi habitación.
Me levante de mi cama y me fui a dar un baño para refrescar mi mente de todos los problemas qe me agobiaban.
Luego de un buen rato en la ducha tratando de relajarme, Salí del cuarto de baño, y en la recamara hacia un poco de frio, me coloque la bata y me dirigí al balcón.
Tenia una vista espectacular del mar y de la playa, la noche estaba hermosa, muchas estrellas adornaban aquel cielo azul.
De pronto sentí el viento soplando en mi cara y sentí algo extraño, mas bien vi algo extraño fue como un reflejo de luz en la playa, no se fue raro, luego el viento se arremolino a mi alrededor y me sentí bien era como que el viento me reconfortaba, me aliviaba y me olvide de todo.
Luego de un rato me entre y me fui directo a la cama, no tenia sueño, pero apague la luz he intente dormir, aunque sin éxito.
Sentí que me observaban, no lo se, era extraño, me di vueltas por un tiempo mas y aun me sentía observada.
Prendí la luz, no había nadie, me levante y cerré las persianas, cosa que nunca hago , ya que me gusta la luz de la luna en estas noches de verano y volví a mi cama, luego de un rato me dormí tranquilamente.
Me desperté temprano a pesar de que dolía la cabeza, ya que tenia que ir al instituto, me duche y me vestí, y luego me fui rápidamente ya que no quería ver a nadie de mi casa.
A la salida me encontré a Daniel que tenia mis llaves y mi coche estacionado en la puerta le di las gracias y me fui.
Iba temprano, así que me fui muy lento para llegar justo a la hora.
Cuando llegue aparque en el estacionamiento mi coche y me encontré con Jean y Lily, las cuales estaban rodeadas de chicos y cuando me vieron todos vinieron hacia mi, en un segundo me encontraba sola y en el otro estaba rodeada de chicos que me miraban y me hacían preguntas raras.
Yo sin tomarlos en cuenta y con aire de indiferencia me moví entre ellos tratando de esquivarlos, me acerque a Jean y Lily que estaban un poco rezagadas de la multitud.
-Vamos- les dije, ellas asintieron con la cabeza y las tres salimos de la zona de aparcamientos hacia el campus seguidas por una multitud de chicos.
Cuando entramos al Instituto nos encontramos con Erick, Jhon y Cecily.
Erick me dedico una sonrisa coqueta y hermosa.
-Buenos días preciosa- dijo poniendo su brazo alrededor de mi cintura.
-Buenos días-
Luego nos dirigimos al salón y fue allí cuando nos topamos con Nathan, el no me miro, ni dijo nada, solo se limito a seguirnos.
Eso me recordó el incidente de la noche pasada, cuando le dije todo lo que sentía y el prácticamente salió arrancando.
Me dirigí a mi asiento en el salón, el que habitualmente utilizaba al lado de Cecily, en la ventana.
El maestro, el señor Meyer entro y yo como comúnmente lo hacia me puse a conversar con Cecily.
-Y ¿Cómo llegaste ayer?- Le pregunte tratando de iniciar una conversación.
-Bien…
-¿Alguna novedad con Jhon?-
Ella rio-si, anoche estuvimos hablando y…- no puse atención en lo que ella decía ya que cuando mire al frente el señor Meyer estaba presentando al nuevo alumno y… adivinen que…. Era Alexander, si el que anoche casi me atropella, el que anoche me presto amablemente su chaqueta y me llevo a casa…
--Fin del capitulo--

lunes, 30 de noviembre de 2009

Straight to the hell--- Directamente al infierno

capitulo 1



Es un día soleado y muy caluroso, sin embargo me encuentro encerrada en mi habitación pretendiendo no escuchar la discusión que mis padres tienen acerca de algo estúpido y sin importancia, mi hermana es una bruja sin alma que me odia y no pierde oportunidad de humillarme delante de mi familia, mis amigos o cualquier persona que me preste atención, a y mencione que todos los novios que he tenido y he llevado a casa se las ha ingeniado para llevárselos a su cama y cersoriarse de que me entere, si es una arpía de las peores.

Mi hermano es un adicto a los videojuegos, para el es como si yo no existiera, lo único que hace es derrochar el dinero sin sentido y... yo soy la menos de los tres y la causa de las ultimas peleas de mis padres... a veces siento que ellos no sienten ni un poquito de cariño por mi y solo soy una excusa para sus interminables peleas, mi vida sin duda es un asco y lo peor de todo es que no se como llegue a hacer que toda mi familia me odie.

Bueno se preguntaran quien es la desgraciada odiada por toda su familia... soy Meredith Somehaldert una chica de diecisiete años, esbelta, pelo castaño claro, ojos verdes y piel blanca, vivo en california , en una casa que muchos desearían tener, si mi familia es rica con muchos autos, muchas casas de verano, muchos sirvientes y algunas otras cosas que como se imaginan el dinero compra, pero desgraciadamente no compra lo que yo mas quisiera en el mundo… amor, me gustaría que me quisieran por lo que soy no por quien soy, me gustaría que mis padres se amaran, porque casarse por conveniencia como lo hicieron no ayudo a nadie y poco a poco su familia se volvió un desastre, algo que nunca esperaron que sucediera.

Son las 5:30 de la tarde y se supone que debería estar en la playa con mis amigos divirtiéndome.

Cogí mi bolso, comprobé que todo lo que necesitaría estuviera allí, cosas como el bloqueador, mi toalla, mis gafas, mis cosméticos, tome las llaves de mi coche y me fui rumbo a la playa a juntarme con mis amigos.

El camino a la playa fue corto, mi coche corría muy rápido y de mi casa hasta allí no había mucha distancia. En la playa me esperaban Jean, Lily, Cecily, Jhon, Erick y Nathan.

-Pensábamos que ya no llegabas Medi ¿Por qué te demoraste tanto?-pregunto Nathan, el era el chico mas hermoso y ardiente del instituto, pelo negro, ojos azules, piel blanca y muy, pero muy musculoso, parecía un moderno y a la moda Clack Kent, y yo estaba enamorada de el desde hace años, aunque claro el no lo sabia, ya que yo era su mejor amiga y creo que nunca en su vida se le a ocurrido que podría estar conmigo.

Todos estaban atentos y mirándome esperando mi respuesta.

-Em…-estaba tratando de pensar en una historia creíble ya que jamás les diría lo de mis padres- había un trafico horrible chicos y eso me hizo demorar, lo siento-termine con una de mis mas lindas sonrisas.

-Bueno ya estas aquí, así que ¿por que no nos divertimos un rato?-dijo Lily

-Claro, es a lo que vinimos-dijo Erick mandándome una sonrisa coqueta a la que respondí con otra.

Todos en mi grupo son lindos chicos y lindas chicas.

Erick era muy lindo, cabello marrón, con ojos cafés, un cuerpo espectacular y una sonrisa hermosa y coqueta que hacia a las chicas del instituto derretirse por el.

Jhon no es musculoso como los otros chicos, el es rubio con la piel bronceada y ojos verde musgo.

Jean y Lily son gemelas por lo que son iguales dos rubias bronceadas con los ojos color oro, son muy simpáticas pero también muy traviesas.

Y Cecily tiene el pelo negro, piel blanca y ojos marrones, ella es mi mejor amiga, nos conocimos hace varios años en la primaria cuando éramos unas niñas y desde que nos conocimos fuimos inseparables.

Mi grupo y yo somos los más populares del instituto, todos son de estatus social alto y nos conocíamos desde niños.

Nos divertimos mucho en la playa, los chicos practicaban surf mientras nosotras los mirábamos y luego todos fuimos al mar juntos.

Nathan fue muy dulce conmigo como siempre lo había sido.

Aunque nos divertimos mucho, me sentía agobiada por todos los problemas que tenia con mi familia y creo que Nathan lo noto.

-¿Te encuentras bien?- pregunto dulcemente, mientras nos encontrábamos algo alejados de los demás.

-Si… ¿Por qué iba a estar mal?-dije tratando de evitar su mirada.

-No se pareces extraña…ida... ¿segura que nada te sucede?-pregunto preocupado...el es tan dulce

-No Nathan no me sucede nada, tranquilo- después de decir esto me escabullí de su lado y me fui con los demás.

Nos divertimos mucho y luego antes de que anocheciera nos dirigimos a un bar al que frecuentábamos los fines de semana y después de los exámenes.

Luego de unas horas en el bar, era la más sobria que quedaba y lleve a mis borrachos amigos a sus respectivas casa en mi coche.

La primera a la que deje en su casa fue a Cecily, luego a Jhon y a Erick, que vivían cerca, luego siguieron las gemelas Jean y Lily, y pronto quedamos Nathan y yo.

Lo lleve a su casa, el por lo menos estaba mas sobrio que los demás. Cuando llegue a su casa pare mi coche y lo mire.

-Bueno, ya llegamos- le dije

-sip, esta es mi parada-dijo dandome una de sus exquisitas sonrisas y me quede embobada viendolo, queriendo besarlo mas que nada.

Sin pensarlo me acerque a el con intension de besarlo, estuve a punto cuando el se aparto horrorisado.

-¡Meredith!-dice Nathan, en ese momento me aleje de el y puse mis manos alrrededor del volante-¿que...

-Nathan lo siento- le corte las palabras que iba a decir-no volvera a pasar, lo siento.

-¿Que diablos te pasa?-pregunto confundido.

Yo no daba mas, estaba aburrida y cansada de ocultar cosas, de tratar de aguantar todo sola y quise sacarme un peso de encima.

-¿Acaso no te has dado cuenta?-le pregunte con un tono de risa en la voz.

-Darme cuenta de que....-

Lo mire a los ojos y le dije- De que estoy enamorada de ti, desde hace años...y tu no te has dado cuenta-el parecia confuso, reacio a creer lo que le decia.

-Pero tu eres mi mejor amiga... tu no puedes...

-Enamorarme de ti- termine la frase por el- si, si puedo, y aunque no quise fue inevitable- su cara era de confucion y contrariedad-¿acaso crees que las unicas que pueden enamorarse de ti son las demas chicas y yo no?- con lagrimas en los ojos lo enfrentre a la cara

-no puedo creer esto- fue lo unico que dijo antes de salir del auto y marcharse a su casa.

Al verlo como se marchaba me arrepenti de lo que le dije... jamas le debi decir eso...

--Fin del capitulo--